sábado, enero 26, 2008

Dino Buzzati. Miedo en la Scala

Cuentos sobre situaciones con una vuelta de tuerca, casi siempre de orden fantástico.
Mas o menos. Regular.
Personalmente, diría menos. Los cuentos que apelan a lo fantástico (donde todo vale) deberían tener una trama perfecta, como prologa Borges a Bioy, para superar la barrera que se levanta sobre la credulidad. La realidad pasa a ser una opción más para el autor, un recurso a su arbitrio, pero un obstáculo también en el lector. Claro que puede superarse. Pero para mí, no lo logró Buzatti en este libro.

Tiene un cuento, Siete pisos, que siendo muy bueno, entiendo que al ascenso al horror que implica el descenso piso a piso, le falta algo de emoción, algo que encarne mejor la urdimbre de una muy buena idea.
Este cuento es vuelto a contar en Crímenes imperceptibles, con más acierto que en el original. Es uno de los momentos menos aburridos de la novela de Guillermo Martínez, y resulta ser de inspiración ajena; de algun modo este planteo desmerece a Martínez. O sea, recrear cuentos ajenos parece un arte menor que su invención. No estoy seguro.
Y para finalizar, dicen que el origen de la anécdota del hospital de siete pisos está en los diarios de Buzzatti. Habrá que hacer esa tercer lectura.

5 comentarios:

  1. Es cuestión de gustos. Tengo una edición de Sessanta Racconti, de Mondadori. Sette piani (siete pisos) es un gran relato de la desesperación y la enfermedad, la caída en los males que nos imponen. Paura alla Scala es inquietante, muy extraño y elegante. Hay uno de siete mensajeros (Los Siete mensajeros, toda una alegoría de las empresas sin sentido.
    La duda que tengo, es si habrá que leer, en vez de sus cuentos, El Desierto de los Tártaros, que dicen que es su obra maestra. No lo tengo, pero vale la pena buscar...

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  2. Estoy de acuerdo con Sentenciero sobre la cuestión de gustos.
    De todas maneras, más allá de los gustos, no entiendo si el tema es sobre el libro de cuentos de Buzzati o si es una apedreada a Martínez mal encubierta.
    Y, más acá de los gustos, me encantaron los dos libros.
    Con relación al "momento menos aburrido" de crímenes imperceptibles, vale decir que más que una inspiración ajena es un homenaje. Creo que para opinar sobre una obra o un momento de una obra hay que tener en claro algunas particularidades de los autores. Si alguien leyera Infierno Grande (el libro de cuentos, no el cuento) de Martínez se daría cuenta que utiliza ese mismo método de homenaje con Arlt y con Gombrowicz.
    Para Sentenciero: El Desierto de los Tártaros hay que leerlo. A mí me dejó desesperanzado durante una semana, sí fue un sentimiento negativo, pero tan fuerte que demostró la eficacia del libro.

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  3. El post es sobre este libro de cuentos, en principio y luego sobre cualquier cosa.

    Lo de Martínez viene mas o menos al caso. En varios lugares de este blog puse con toda claridad la decepción que me produjeron sus últimos libros. Decepción, porque leí todos sus libros y pensaba que iba a ser uno de los mejores escritores contemporáneos. Eso no pasó y lo lamento.
    Estoy de acuerdo, prestar un capítulo entero para nombrar un colega, corresponde a un homenaje. De todas maneras, la inspiración del descenso infernal es de Buzzati.

    Como Sentenciero, también busco El Desierto de los Tártaros.

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  4. A mí me gustó mucho El Desierto de los Tártaros, y creo que sí, que es la obra maestra de Buzzati. Tengo la edición de la Biblioteca Personal de Borges, tapa dura, prologado por el viejo. También tengo la misma edición de Sessanta Racconti que Sentenciero, y ese número es injustificado: no tantos cuentos vale la pena, aunque admito haber disfrutado mucho el del hospital.

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  5. que homologaciones y contrastes hay entre la novela 7 pisos crimenes imperceptibles?

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