domingo, enero 27, 2008

El I Ching y el hombre de los papeles

Guillermo Martínez debutó con un libro de cuentos lleno de estudiantes. En 1992 publicó Acerca de Roderer, que termina cuando el relator está por volar a Londres, a seguir su beca en matemáticas. En 1998, La mujer del maestro, libro de escritores, donde el protagonista comienza su carrera, protagonista por otra parte con más vida sexual que las torpezas de los anteriores. Era claro que Martínez (ver Wikipedia) prefería situar sus tramas en personajes y ambientes conocidos, por eso pensaba yo que el siguiente libro tendría sí o sí una mirada puesta en la vida familiar. Pero Crímenes imperceptibles retrocedió algunos años, y retomó al estudiante de matemáticas becado en Inglaterra.
Además de la vida estudiantil y catedrática, detalles fútiles se repiten en sus historias: la natación, la biblioteca de cañas.
No leí el último, recién publicado, La muerte lenta de Luciana B.
Y en este cuento que salió hoy con el diario del domingo, que está online acá, le llegó la hora que modestamente había profetizado: llegan los hijos a la literatura de Guillermo Martínez.
Corresponde al sentimiento que de repente asalta a todos los que han generado criaturas, el increíble temor de que les pase algo. Vivir con el corazón en la boca. Por suerte se atenúa con los días, pero como la acidez, el orgasmo, y los dolores del parto: cuando llega es inconfundible, y antes, teoría, cháchara.
Este cuento toma una situación durísima para los padres protagonistas, y a fuerza de precisión y frialdad, la esteriliza. Quiero decir, podría haber sido un drama, y en la prosa del autor, es solo un episodio curioso.
No es un cuento complejo, pero tampoco lineal; transcurre en uno o dos días, pero incluye todo el pasado de los padres.
Dijo el autor acerca del cuento,


Me gusta la unión de lo milagroso con la indiferencia de las estadísticas.

Estoy de acuerdo, y no lo voy a contar, leanlo si quieren, en el final combina la teoría más fría con los sentimientos más desesperantes. Buen acierto.
En resumen, un cuento bastante bueno, pero que no produce más emoción o placer que casi cualquiera de los que escribió hace ya veinte años.

sábado, enero 26, 2008

Nick Hornby. Alta fidelidad

Un inglés se separa de su novia. Tiene 36 años, y dedica toda la novela a llorar sobre su vida pasada, ha hecho siempre lo peor, las mujeres no lo amaron para siempre, no se ha llenado de dinero, el futuro se ve igual de negro que el presente, sus amigos son más prósperos, los amantes de sus mujeres más dotados, etc, etc.
Tiene una tienda de discos, así que todo el libro está lleno de referencias musicales; es su vida.
Y bla bla bla bla, conoce otra chica, bla bla bla, vuelve con su novia, bla bla bla. Y termina esta novela, absolutamente light, el salmo de un tipo cualquiera. Pero que se deja leer sin parar. Entretenida, quizás.
Aclaro que la música no ocupa ningún lugar en la lista de mis aficciones.

Me dicen que Alta fidelidad es una muy buena película, con John Cusack, Jack Black, con Lisa Bonet (alta perra, también me dicen, pero estoy de acuerdo).

Alessandro Baricco, City

Abandonado en la página 50. Todo relleno, nada sobre nada.
...
Leí quince páginas más. Basta. Que busque sus lectores. Adiós para siempre.

Dino Buzzati. Miedo en la Scala

Cuentos sobre situaciones con una vuelta de tuerca, casi siempre de orden fantástico.
Mas o menos. Regular.
Personalmente, diría menos. Los cuentos que apelan a lo fantástico (donde todo vale) deberían tener una trama perfecta, como prologa Borges a Bioy, para superar la barrera que se levanta sobre la credulidad. La realidad pasa a ser una opción más para el autor, un recurso a su arbitrio, pero un obstáculo también en el lector. Claro que puede superarse. Pero para mí, no lo logró Buzatti en este libro.

Tiene un cuento, Siete pisos, que siendo muy bueno, entiendo que al ascenso al horror que implica el descenso piso a piso, le falta algo de emoción, algo que encarne mejor la urdimbre de una muy buena idea.
Este cuento es vuelto a contar en Crímenes imperceptibles, con más acierto que en el original. Es uno de los momentos menos aburridos de la novela de Guillermo Martínez, y resulta ser de inspiración ajena; de algun modo este planteo desmerece a Martínez. O sea, recrear cuentos ajenos parece un arte menor que su invención. No estoy seguro.
Y para finalizar, dicen que el origen de la anécdota del hospital de siete pisos está en los diarios de Buzzatti. Habrá que hacer esa tercer lectura.

domingo, enero 20, 2008

Joseph Roth. La rebelión

Una novela muy corta pero llena de baches o saltos. No logra armar una línea creíble, hay demasiados hiatos forzados sin fundamento. Más vale dejarla pasar.

Me dejó un poco más de alimento para mis prejuicios, los que se formaron leyendo a Kafka, a Ibsen, sobre la sociedad que unas décadas después interpretó el asesinato como una obligación razonable. Digo, viviendo como vivían, todo es posible. ¿Y cómo vivían? ¿Cómo? Haciendo Dios de la ley escrita, y al funcionario, un delegado divino. Lo veo clarísimo: a los esclavos de la ley y el orden, dado un funcionario legítimo, solo les cabía obedecer.

domingo, enero 13, 2008

Doris Lessing. Cuentos africanos (1)

No puedo recordar de que lectura, pero creía que Doris Lessing era aburrida, y no me tentaba ninguno de sus libros, que además fatigan las mesas de saldos y usados de las librerías de viejo. Ese detalle vale como resumen de la opinión de un amplio público, y la respeto. Pero Nobel de por medio, encaré un libro de cuentos.

Son cuentos serios. Para pensar a fondo; nada que ver con juegos con juegos de palabras ni ingeniosidades sobre personajes y autores. Son problemas concretos de la áspera vida de cualquiera. Los cuentos son sobre la vida de los granjeros en África, colonos ingleses, nativos negros y criollos afrikaander.
Las descripciones del terreno están ausentes, y eso habla de la familiaridad de la autora con ese país caluroso, con el veld y los kopjes.
Son cuentos sobre personas, la mayoría blancos, algunos negros.
Lessing no está muy contenta con el mundo, y las situaciones, los hombres y las mujeres que describe, no se puede decir que regalen felicidad. Los ingleses son tontos orgullosos, las mujeres jóvenes son tontas, las mayores son hipócritas. Los afrikaander son brutos. Los nativos son la bola sin manija. Por sobre todo, la situación de las mujeres, es triste, y sin perspectivas. Por suerte, muchas injusticias de la sociedad han desaparecido. Sí que el tiempo pasado fue muy malo para ellas.
Son cuentos sobre personas. Dos o tres personajes en cada cuento son descriptos hasta la médula, y como intentan sobrellevar las crisis donde los pone Lessing.
Hay de todo un poco, jóvenes, mayores, recién llegados, segunda generación, capaces, inútiles, mujeres, hombres. No se repite para nada.

Valoración: muy buenos, y un par extraordinarios.

Este video es lo más inglés que ví en mi vida. La anciana canosa. El hijo mayor. El taxi. Las verduras en la mano. "Oh Christ". "Great". El porche. Vive en el número ¡24!.

domingo, enero 06, 2008

Jhumpa Lahiri. Intérprete de emociones

Libro de cuentos, que me gustaron mucho.
Un subtítulo exacto para el libro podría ser Relatos sentimentales. Recorre todos los motivos que desde siempre han gastado las lágrimas del lector (y del espectador de telenovelas también). Muerte del hijo y divorcio. Anciana de 103 años. Casamiento. Adulterio. Soledad, enfermedad, muerte. Niños. Desarraigo. No deja títere con cabeza, como se dice. Todo esto lo viven indios (de la India) en EEUU; inmigrantes o hijos de.
La cultura hindú, y su práctica en Occidente, son el marco, el océano donde navegan los personajes. Personas buenas, que viven como todos, un día tras otro, saliendo adelante, progresando. Amando, a veces no, queriendo amar.
La prosa es sencilla, y, en el fondo, las historias son simplísimas.

Lahiri, con una historia breve, en medio de la costumbres en colisión, logra personajes dibujados con plumín y acuarela. Profundos y simples, vagos y exactos. Esta es su maestría. Y al terminar cada relato, el lector respira hondo, emocionado.

Lo leí por recomendación de Vontrier, en su resumen del año 2007. Adhiero con fervor. Un libro hermoso.

El libro es del 2000. Podría ser del siglo 18. Quiero decir, no lo lean quienes están buscando formas nuevas, o lecturas desafiantes. Ni los que niegan la caridad, ni los fríos de corazón.

sábado, enero 05, 2008

Jhumpa Lahiri, 3 fotos


Esta mujer ganó el Premio Pulitzer del año 2000; desde este blog, nuestras felicitaciones más calurosas.

Encontrado en la blogocosa

Leído en el blog de una señora (que me encanta. El blog).

Amé el de Woody Allen aunque está traducido a ese lenguaje de pollas y neveras como todo lo que se publica para España. Lo amé igual porque adoro lo graciosito y tontuelo que es y me salteo lo de las pollas y las neveras porque ese idioma artificial ya está decodificado dentro de mí y no me molesta.