lunes, noviembre 12, 2007

Juan Marsé. Últimas tardes con Teresa

Primeras páginas: empieza con el estilo que mi ignorancia cree que pertenece a todos los españoles que escribieron en el franquismo: largas frases amonestadas de adjetivos, que se encadenan sin perder la concordancia ni el hilo.

El Pijoaparte es un joven hermoso, criado en las clases bajas (es el autor quien pone el relato en esos términos: clases, etc) que no trabaja, que es un vago que vive del hurto, y que se hace pasar por integrante de otras clases (altas), por ejemplo en las fiestas donde se cuela sin ser invitado.
Todo transcurre en Barcelona, en la década del 50.
pág. 58,
Pijoaparte procede a la seducción de una jovencísima inocente niña, que tiene tanta vergüenza que ni sabe gritar para defenderse. Y el lector ─que tiene una hija que pronto será pasto de los hombres─ se indigna y odia profundamente a ese miserable.
pág. 64,
En medio de la noche entra por la ventana y la somete ─aunque no parece tan inexperta─, pero al despertar descubre que sedujo a la criada. Finísima burla de Marsé que el lector festeja aliviado.
pág. 70,
Despechado, la abofetea en la cara y en los brazos, la insulta en una jerga extraña. Pero la muchacha -Maruja- es realmente hermosa.
pág. 125,
Pijoaparte se desplaza siempre en motocicleta, que roba de la calle, y abandona luego de usar. Maldito ladrón, el lector le desea lo peor.
pág. 138,
Una noche en el cuarto de la criada -porque es su secreto amante en la residencia de los patrones, donde entra por la ventana en la noche-, Maruja se desmaya entre convulsiones. Y Pijoaparte (Manolo se llama) huye sin avisar a nadie ni dejar rastros. Miserable cobarde. El odio del lector está bien regado, y crece.
pág. 141,
"como un suicida adelantaba coches y autocares llenos de turistas"; esto es en moto, a toda velocidad. Ahora entre el lector y Manolo hay algo personal, porque el lector desearía borrar con el rayo de la muerte a todos los estúpidos malvados que puestos al volante empiezan por el desprecio a los demás y terminan en el homicidio.
pág. 179,
Teresa es una jovencita, rica heredera, hermosísima, que vive en una nube de pedos, por ejemplo piensa de Maruja, porque la vio besándose con un desconocido, "la única que allí vivía una existencia progresista era esa criatura tímida y atontada."
pág. 223,
Teresa y Manolo salen, se conocieron en la habitación donde Maruja permanece en coma. Manolo no habla y Teresa se inventa una fantasía sobre él, y se la cree, que es obrero y revolucionario, y esas cosas. Tremenda estúpida.
pág. 238,
Pijoaparte le miente a la quinceañera sobrina de quien reduce las motos que roba, una chica que lo conoce desde niña, y que lo adora.
pág. 245,
Pide plata prestada, y le miente hasta a los únicos que lo ayudaron alguna vez.
pág. 257,
Teresa tiene su auto, un Floride, y juntos corren "una carrera endiablada, suicida". Caprichosa y consentida, una seria paliza le vendría bien, piensa el lector.
pág. 274,
En una salida por los barrios bajos, unas busconas reconocen a Manolo, y Teresa piensa que son unas rojillas subversivas. Manolo simplemente le grita a Teresa que no haga preguntas, y la otra se queda tan mosca.
pág 288,
Teresa sale del mar, se recuesta en la lona. Es una belleza rubia estremecedora. Que desperdicio, piensa el lector.
pág. 324,
Buen retrato del grupo de Teresa:

Crucificados entre el maravilloso devenir histórico y la abominable fábrica de papá, abnegados, indefensos, y resignados llevan su mala conciencia de señoritos como los cardenales su púrpura, a párpado caído humildemente; irradian un heroico resistencialismo familiar, una amarga malquerencia de padres acaudalados, un desprecio por cuñados y primos emprendedores y tías devotas en tanto que, paradójicamente, les envuelve un perfume salesiano de mimos de madre rica y desayuno con natillas; esto les hace sufrir mucho[...]
Con el tiempo, unos quedarían como farsantes y otros como víctimas, la mayoría como imbéciles o como niños, alguno como sensato, generoso y hasta premiado con futuro político, y todos como lo que eran: señoritos de mierda.

pág. 360,
Una bromilla, oyen en un baile una conversación ajena: "Le conozco, se llama Marsé, es uno bajito, moreno, de pelo rizado, y siempre anda metiendo mano."
pág. 367,
Teresa está a punto de caramelo, las hormonas le piden dejar la virginidad y el relator también está exaltado: "la ardiente boca de ella y aquellos diminutos y agudos pechos de fresa", "esta bonita melena de oro, estas bonitas rodillas de seda", "este doble universo de fresa y nácar".
pág. 401,
Buen apunte sobre unos amigos de Teresa, los Bori. La novela tiene acertadas ramillas que brotan del tronco principal.
pág. 413. Manolo y Teresa están a punto de copular, suena el teléfono: Maruja ha muerto.
pág. 419,
En el entierro, todos fuman. Ellos se tantean las manos y los padres ven que algo está pasando con su hija y el novio de la criada fallecida.
pág. 425,
Manolo le roba la moto a un cura, "corría bien, pero le perdió la sotana."
pág. 444,
Manolo roba y miente a quienes mejor lo conocen; Hortensia, despechada, lo denuncia.
pág. 449,
Otra carrera suicida entre autos de turistas, por suerte lo detiene la policía.
Epílogo,
Dos años de cárcel para Pijoaparte; Teresa cumplió su destino de rica heredera; el equívoco y las hormonas que los juntaron, nunca volvieron ni volverán a coincidir en tiempo y espacio.


La novela es un retrato de la época, por ejemplo: todos fuman como cosacos. A Palimp le gustó. Por eso lo leí. Me gustó, pero no especialmente. La trama es redonda, los personajes principales y secundarios muy bien pintados.
Leí la fea edición de bolsillo de Plaza & Janés, que tiene una mujer desnuda en la tapa ─lo cual no tiene nada que ver con Teresa, que no llegó a quitarse la ropa.

1 comentario:

  1. A mí me gustó, pero tampoco como para meterlo en el 'hall of fame'. Sí que me sirvió para quitarme el paquete que le tenía al escritor. Y tiene buenos retratos.

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