domingo, septiembre 02, 2007

V. S. Naipaul, Los simuladores

Esta novela no me gustó mucho, lo cual lamento porque tenía en mente que me iba a gustar Naipaul. Que -btw- se llama Vidiathar Surajprasad, por lo cual entiendo que su nombre de guerra sea V.S.

Hay colecciones o editoriales, o épocas, que entregan obras parecidas. Sin duda Planeta, y Anagrama también, tienen hoy colecciones sin sorpresas. También Seix Barral en los 70, tuvo una colección homogénea. Obras largas, detalladas, "realistas". Aburridas, sí, me animo a decirlo. En esa línea está Los simuladores.

Es un relato hecho desde el retiro -o el fin de los trabajos- de un político-funcionario de una colonia británica, que incluye infancia, juventud, esplendor y caída. Primera -y enorme- dificultad: el relato está compuesto desde adentro; para mí, que no soy ni inglés ni británico, ni kelper siquiera, tampoco negro o mulato o amerindio, ni musulmán ni hindi, para mí que soy un mero lector que lee 40 años después y muchos kilómetros alejados del escenario de los hechos, para mí, no tuvo el escritor ni una atención. Y así, sin explicaciones ni alusiones, es dificilísimo entender que está pasando. Por ejemplo, se habla al principio de un matrimonio mixto; muchas páginas después entiendo que se trata de una mujer blanca con un descendiente de indios (de la India). Pero esta oscuridad no es voluntad del autor, es que -ya lo dije- el relato no está pensado para personas ignorantes de la posición, y origen, que tiene en la sociedad el autor-relator. En cuanto a las relaciones sociales, políticas, de prestigio, raciales, culturales y sociales que son omnipresentes, la mayoría de las veces no podía seguirlas; porque si de repente hay un cuestión de prestigio por la claridad de la piel, pero no se entiende cual de los contendores es más oscuro, cual menos, la experiencia de seguir el relato no es muy satisfactoria.

Por otro lado, el relato es largo, lleno de detalles que muchas veces no aportan más que páginas. Cuando la acción se precipita, mejora.



Foto sacada en Trinidad, que es una isla de América Central, según nos informa la internet.

2 comentarios:

  1. El curandero místico, como novela, es insuperable. La ironía y su parábola política parecen un calco que V.S.Naipaul copiara de entre nosotros, de cuando anduvo por acá. Miguel Street, otro tanto. En los simuladores, en cambio, el regreso a Trinidad y todo lo que deviene al personaje la transforman en una novela de elaboración, sin la fuerza de la primera, en particular. El curandero místico no te va a decepcionar para nada. El abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Estoy leyendo ahora Los simuladores y la verdad es que no me está gustando, aunque, por otra parte, me atrae el manejo de la lengua que hace. No me aporta nada, al contrario, me desazona un poco la mala baba en las relaciones y hay cosas oscuras y no por el color de la piel sino por lo sórdido que subyace en toda la novela.
    Mercedes

    ResponderEliminar