domingo, septiembre 09, 2007

Gustavo Nielsen. Playa quemada


Siete cuentos cortos, que conforman una unidad, de estilo y tema. Publicado en 1994, ha sido reeditado 12 años después, por suerte.


1. Alucinantes caracoles
Se entiende que apellidado sea uno Nielsen, y escritor, tenga siempre presente el crimen de Turdera, y la tentación de decir algo lo ronde. Este cuento es una recreación de La intrusa, y flojillo.

2. Adentro y afuera
Un cuento de horror, digno de pertenecer a las Historias extraordinarias. El protagonista trabaja lavando cadáveres. Ufff, muy fuerte. No se puede contar sin revelarlo, así que solo digo es estremecedor. Brillante.

3. El círculo de los ojos de Fabiana
Otro cuento de horror, el más largo. En este caso sobre la locura. Y con mucho suspenso, porque el signo de la demencia pasa de hermano a hermana, como una hamaca que va y viene. Muy muy bueno. Termina con tijeras empuñadas, a lo Hitchcock. Se puede leer acá.

4. Tatuaje de cartón
Ahora, horror fantástico. Un padre adúltero, un rompecabezas que obliga a ser resuelto, una imagen ambigua que delata la traición. El final es un poquito confuso.

5. Magalí
Terrible historia, excelente cuento.
Un editor o periodista divorciado, comparte la tenencia de su hija. En la empresa -están por lanzar un suplemento o revista erótica- deciden estimularlo, o despertarlo, porque necesitan que genere un trabajo brillante. Y le mandan una ayudante de veinte años, con la cual entra en intimidad desde el primer día. Esto ya es bastante perverso, pero no demasiado. Llegan los días en que custodia a su hija, se demuestran cariño con juegos de manos... incesto, lo que faltaba, pero esto no es nada... la hijita... padece del Síndrome de Down... es "mogolita" como dice la veinteañera. Pasan algunas cosas más y termina con la ayudante que se pone la ropa de la hija -ambas no usan calzones- y le dice "Papi".

6. Las fotos
La clase trabajadora viaja en tren. Relata un expresidiario, que está medio tocate un tango. Mucha transcripción de la realidad. Bueno.

7. Playa quemada
Una erupción transforma a los veraneantes en maniquíes de lava negra, cadáveres petrificados. Los trastornados parientes los rescatan o vigilan, pero las estatuas negras, milímetro a milímetro, todos los días, se mueven buscando el mar. Es horrible pero demasiado increíble. Este cuento fuerza la realidad, es género fantástico, sin ambiguedad posible. Eso lo perjudica; el único que no me gustó.

1 comentario:

  1. Gracias por el post, Ericz, tenés un blog copado. Te voy a linkear.Abrazo.

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