sábado, septiembre 29, 2007

Javier Cercas. Soldados de Salamina

Hermosa novela que creo tuvo un éxito considerable.
Con prosa amena, comienza a develarse la trayectoria de uno de los fundadores de Falange, hacia atrás y hacia adelante, desde cuando fue fusilado, por los republicanos días antes de ser derrotados, junto con 200 presos más. Pero como en Operación masacre de Rodolfo Walsh, hay sobrevivientes, fusilados que viven.
La novela está dividida en tres, en la primer parte el relator es un escritor sin mucha fortuna que encuentra en la historia de Sánchez Mazas la inspiración perdida. Decide volver a la literatura escribiendo una historia real. Cuenta como fue conociendo el caso, encontrando documentos y testimonios.
La segunda parte -Soldados de Salamina- es el relato del caso.
En la tercera el autor retoma, dice que no está conforme con su "relato real"; aparece Roberto Bolaño -que habla sin pausa- en la historia y a partir de una casualidad empieza a seguir los pasos de un soldado republicano partícipe del fusilamiento (resulta este soldado haber sido colega de Bolaño en el camping de Los detectives salvajes)-posiblemente el que perdonó la vida del fusilado- que tiene una rica historia: la cuenta él mismo una vez encontrado por el autor después de ardua búsqueda. Ya viejito pero no arruinado. El soldado estuvo en muchas guerras, siempre del lado correcto. Y cerca del final hay una linda apología de la lucha por la libertad.

Me gustó mucho, es una novela con un poco de intriga, con buenos personajes -aunque no sea muy profunda la caracterización- y una buena historia. Sobre todo me gustó la prosa: es clara, fluida y tiene un aire latinoamericano. Lleva menos peso específico que otros libros peninsulares y nada de jerga moderna.

p. 105 "Dormía de día y caminaba de noche, evitando la publicidad de las carreteras y los pueblos, [...]"
p. 116 "Parece increíble que no tropezaran con Sánchez Mazas hasta llevar tres días instalados (el verbo desde luego es excesivo)."

La tapa tiene una notable foto de Robert Capa. Que acompaña perfectamente al contenido; bien por Tusquets.

Solo observo que milita el autor en el maniqueísmo; y creo yo más en el azar, en la necesidad y en los grises.


viernes, septiembre 28, 2007

Terminaron las vacaciones

Pasé unos días en la pánica llanura interminable, matizada de vacas negras y coloradas, el trigo todavía verde. Heló todos los días del invierno, decían los paisanos.

Al volver tengo en el blog tres comentarios de señores escritores, que lo parió. Gracias a todos los comentaristas.
Gustavo Nielsen agradeció así.
Gabriel Báñez recomendó a Naipul así.
Álvaro Naira saludó así.

miércoles, septiembre 12, 2007

Carta de Macedonio a Borges

Pequeños tesoros
LANACION.com | ADN Cultura | Martes 11 de setiembre de 2007


Carta de Macedonio Fernández a Jorge Luis Borges

Querido Jorge Luis:

Iré esta tarde y me quedaré a cenar si hay inconvenientes y estamos con ganas de trabajar. (Advertirás que las ganas de cenar las tengo aún con inconvenientes y sólo falta asegurarme las otras).

Tienes que disculparme no haber ido anoche. Soy tan distraído que iba para allá y en el camino me acuerdo de que me había quedado en casa. Estas distracciones frecuentes son una vergüenza y me olvido de avergonzarme también.

Estoy preocupado con la carta que ayer concluí y estampillé para vos; como te encontré antes de echarla al buzón tuve el aturdimiento de romperle el sobre y ponértela en el bolsillo: otra carta que por falta de dirección se habrá extraviado. Muchas de mis cartas no llegan, porque omito el sobre o las señas o el texto. Esto me tiene tan fastidiado que rogaría que se viniera a leer mi correspondencia en casa.

Su objeto es explicarle que si anoche vos y Pérez Ruiz en busca de Galíndez no dieron con la calle Coronda, debe ser creo, porque la han puesto presa para concluir con los asaltos que en ella se distribuían de continuo. A un español le robaron hasta la zeta, que tanto la necesitan para pronunciar la ese y aún para toser. Además, los asaltantes que prefieren esa calle por comodidad, quejáronse de que se la mantenía tan oscuro que escaseaba la luz para su trabajo y se veían forzados a asaltar de día, cuando debían descansar y dormir.

De modo que la calle Coronda antes era ésa y frecuentaba ese paraje, pero ahora es otra; creo que atiende al público de 10 a 4, seis horas. Lo más del tiempo lo pasa cruzada de veredas en algunas de las casas; quizá anoche estaba metida en lo de Galíndez: ese día le tocó a él vivir en la calle.

Es por turnos y éste es el de que yo me calle.

Macedonio Fernández

domingo, septiembre 09, 2007

Gustavo Nielsen. Playa quemada


Siete cuentos cortos, que conforman una unidad, de estilo y tema. Publicado en 1994, ha sido reeditado 12 años después, por suerte.


1. Alucinantes caracoles
Se entiende que apellidado sea uno Nielsen, y escritor, tenga siempre presente el crimen de Turdera, y la tentación de decir algo lo ronde. Este cuento es una recreación de La intrusa, y flojillo.

2. Adentro y afuera
Un cuento de horror, digno de pertenecer a las Historias extraordinarias. El protagonista trabaja lavando cadáveres. Ufff, muy fuerte. No se puede contar sin revelarlo, así que solo digo es estremecedor. Brillante.

3. El círculo de los ojos de Fabiana
Otro cuento de horror, el más largo. En este caso sobre la locura. Y con mucho suspenso, porque el signo de la demencia pasa de hermano a hermana, como una hamaca que va y viene. Muy muy bueno. Termina con tijeras empuñadas, a lo Hitchcock. Se puede leer acá.

4. Tatuaje de cartón
Ahora, horror fantástico. Un padre adúltero, un rompecabezas que obliga a ser resuelto, una imagen ambigua que delata la traición. El final es un poquito confuso.

5. Magalí
Terrible historia, excelente cuento.
Un editor o periodista divorciado, comparte la tenencia de su hija. En la empresa -están por lanzar un suplemento o revista erótica- deciden estimularlo, o despertarlo, porque necesitan que genere un trabajo brillante. Y le mandan una ayudante de veinte años, con la cual entra en intimidad desde el primer día. Esto ya es bastante perverso, pero no demasiado. Llegan los días en que custodia a su hija, se demuestran cariño con juegos de manos... incesto, lo que faltaba, pero esto no es nada... la hijita... padece del Síndrome de Down... es "mogolita" como dice la veinteañera. Pasan algunas cosas más y termina con la ayudante que se pone la ropa de la hija -ambas no usan calzones- y le dice "Papi".

6. Las fotos
La clase trabajadora viaja en tren. Relata un expresidiario, que está medio tocate un tango. Mucha transcripción de la realidad. Bueno.

7. Playa quemada
Una erupción transforma a los veraneantes en maniquíes de lava negra, cadáveres petrificados. Los trastornados parientes los rescatan o vigilan, pero las estatuas negras, milímetro a milímetro, todos los días, se mueven buscando el mar. Es horrible pero demasiado increíble. Este cuento fuerza la realidad, es género fantástico, sin ambiguedad posible. Eso lo perjudica; el único que no me gustó.

sábado, septiembre 08, 2007

Belén Gopegui. Lo real

Belén Gopegui

Vamos por la calle sabiendo que nos odian; el que trabaja el doble de horas que nosotros y nosotras y cobra lo mismo sueña con abofetearnos; el que vacía cestos de goma con escombros en el contenedor mientras nosotras y nosotros estamos en la oficina y tomamos dos cafés y hablamos por teléfono, ése hundiría el puño en nuestras costillas con placer; la mendiga quisiera despojar a nuestros hijos de sus abrigos de colores.

Esta es la historia de una vida, la de Gómez Risco, que trabaja en los medios de comunicación durante los años que siguieron al franquismo en España. Sin tensión Gopegui reseña los momentos de una vida, siempre con la mirada fría. En la página 360 recién se narra algo, en cinco páginas muere la amante esposa del protagonista. Esas páginas son la excepción, en el resto se cuentan cosas pasadas, no hay narración; por ejemplo, Gómez vive con su amada novia, que en dos renglones lo abandona; nada en el relato mostró ni el amor, ni el desengaño, ni la traición.
Porque el centro del relato son las relaciones laborales, económicas y sociales.
Y llegamos al quid, a la fuente: la visión del mundo que tiene la novelista y el protagonista. Se trata de un mundo donde, o se es un tonto infeliz, o un miserable. No hay otras opciones, no hay grises, no existen las virtudes, los pecados, los defectos, las dudas, nada de nada más que el poder, y el odio.
Como me resultó falso, increíble, y hasta tonto ese planteo, en ningún momento "creí" en la novela y en Gómez Risco.
Me quedo con Chesterton, "...hay en el alma tintes más desconcertantes, más innumerables y más anónimos que los colores de una selva otoñal..."

No me gustó. Quizás haya quien viva en el mundo como lo vió Belén Gopegui; a ellas y ellos podrá gustarle, porque la prosa es llevadera.

domingo, septiembre 02, 2007

V. S. Naipaul, Los simuladores

Esta novela no me gustó mucho, lo cual lamento porque tenía en mente que me iba a gustar Naipaul. Que -btw- se llama Vidiathar Surajprasad, por lo cual entiendo que su nombre de guerra sea V.S.

Hay colecciones o editoriales, o épocas, que entregan obras parecidas. Sin duda Planeta, y Anagrama también, tienen hoy colecciones sin sorpresas. También Seix Barral en los 70, tuvo una colección homogénea. Obras largas, detalladas, "realistas". Aburridas, sí, me animo a decirlo. En esa línea está Los simuladores.

Es un relato hecho desde el retiro -o el fin de los trabajos- de un político-funcionario de una colonia británica, que incluye infancia, juventud, esplendor y caída. Primera -y enorme- dificultad: el relato está compuesto desde adentro; para mí, que no soy ni inglés ni británico, ni kelper siquiera, tampoco negro o mulato o amerindio, ni musulmán ni hindi, para mí que soy un mero lector que lee 40 años después y muchos kilómetros alejados del escenario de los hechos, para mí, no tuvo el escritor ni una atención. Y así, sin explicaciones ni alusiones, es dificilísimo entender que está pasando. Por ejemplo, se habla al principio de un matrimonio mixto; muchas páginas después entiendo que se trata de una mujer blanca con un descendiente de indios (de la India). Pero esta oscuridad no es voluntad del autor, es que -ya lo dije- el relato no está pensado para personas ignorantes de la posición, y origen, que tiene en la sociedad el autor-relator. En cuanto a las relaciones sociales, políticas, de prestigio, raciales, culturales y sociales que son omnipresentes, la mayoría de las veces no podía seguirlas; porque si de repente hay un cuestión de prestigio por la claridad de la piel, pero no se entiende cual de los contendores es más oscuro, cual menos, la experiencia de seguir el relato no es muy satisfactoria.

Por otro lado, el relato es largo, lleno de detalles que muchas veces no aportan más que páginas. Cuando la acción se precipita, mejora.



Foto sacada en Trinidad, que es una isla de América Central, según nos informa la internet.