lunes, mayo 28, 2007

J. M. Coetzee. Hombre lento

Hasta la página 80 es una excelente novela, sobre un hombre de sesenta años, un hombre sin familia, que pierde una pierna, y comienza una nueva vida.
Pero entonces aparece Elizabeth Costello y la novela se compone ahora de constantes charlas soporíferas; además empiezan a suceder cosas sin sentido, o al menos sin la consistencia necesaria para vencer la incredulidad del lector.
El protagonista se "enamora" de la enfermera, Marijana, croata bien casada con tres hijos; de una manera rebuscada se mete en los problemas de la familia.
Y la Costello está siempre presente, salida de la nada, molestando a todos con un discurso autoayudante. Hasta que parece terminar la novela con todos reconciliados con la vida.

La novela que empieza como un drama conmovedor muta hasta una novela rosa de viejitos jubilados. Quizás sea real como la vida misma, pero aburrió.

sábado, mayo 26, 2007

Roald Dahl. Charlie y la fábrica de chocolate

Charlie y la fábrica de chocolateUn lindo libro para los más pequeños, nunca un libro para grandes y chicos. Dice en la contratapa de la colección Alfaguara juvenil, "desde 12 años". Aunque el eventual público sería mucho menos numeroso, más honesto hubiera sido poner "hasta 12 años".

Y si Willy Wonka y los Oompa-Loompas podrían ser (o son) siniestros, no parece que haya sido intención del autor manejar más de un relato: una historia infantil llena de moralejas y admoniciones.

Willy Wonka Las ilustraciones de Faith Jacques no transmiten ninguna alegría.

jueves, mayo 24, 2007

César Aira. Un sueño realizado

Un sueño realizadoDicen que Aira escribe lo que se le canta. Que es inclasificable. Que escribe sin saber a donde va.
Bueno, Un sueño realizado es un buen ejemplo de lo antedicho. Empieza como un monólogo insano, cuyo protagonista es "el hombre que reflexionaba demasiado", pasa a ser un conjunto de anécdotas sin hilo, luego la irrealidad mete la cola, y termina en una apoteosis típica de Aira. Más dos páginas caídas del catre. Esto es lo que muestra la novelita. Pero el encanto está en la escritura, en el tono y en el contenido.

Apenas pasada la página primera hay que sonreír; es muy gracioso Aira. Una hora después cierra el lector el libro, todavía está la sonrisa en su cara.
Mezclando disparates, vida de barrio, fantasía, yéndose por las ramas, por las ramitas, y volviendo a entrar por la puerta de atrás, en zigzag y por las nubes de Úbeda, como sea, Aira logra entretener. Y además, deja la sensación que disfrutó escribiendo, que lo hizo con placer, a las carcajadas. Que la pasó bien.
Tiene algo de cuento infantil, porque a cada momento está empezando con "y entonces,..." y arranca con otra ocurrencia.

Una pequeña obra, llena de ingenio.

sábado, mayo 19, 2007

Rudyard Kipling. Capitanes intrépidos

Goleta Esperanto


Capitanes intrépidos fue publicada por primera vez hace 110 años, nada menos. En 1897.
Es una novela moralizante, sobre la educación de los jóvenes. Es una crónica de la pesca del bacalao en el Océano Atlántico. Es un retrato de la joven impetuosa nación que fue E.U.A. Es una novela de amistad y aprendizaje.

Un joven, hijo de un millonario, está encaminado a ser un Isidoro Cañones (link); al comenzar un viaje a Europa, cae del crucero en alta mar y es salvado por una goleta que está cumpliendo con la temporada de pesca. De ninguna manera se plantea que pueda retornar al puerto; además, nadie cree que sea más que un chico cualquiera, extraviado. Así que por la fuerza debe ganarse el pan en en pesquero. Y aprender el oficio. Para su suerte el hijo del capitán tiene su edad, y se hacen amigos. Todos los tripulantes son estupendos modelos de corrección. Entonces el chico aprende el valor del esfuerzo y el conocimiento, aprende a respetar la autoridad, a valorar a los demás por lo mejor que tienen; en fin, se transforma en una magnífica persona.
Cuando retornan al puerto, se revela la posición de Harvey en el mundo; llegan los padres llenos de felicidad porque es para ellos la la vuelta a la vida de su hijo perdido; se maravillan del cambio operado en el muchacho, reflexionando que en realidad ha sido una bendición la temporada pasada como marinero; y tratan de recompensar de la mejor manera posible a todos los que han ayudado al chico. Final felicísimo.

Creo que tiene validez la fábula moralizante, y creo que hay personas con talento malogradas por haber crecido torcidas. No sé como se hace crecer derecho a un niño; y no ha de ser tan fácil como tutelar una vid.

Pero esta novela tiene muchos méritos, a saber:
.-Termina archibien.
.-Los capítulos de la vida en el barco son excelentes. Todos los pescadores y el trabajo, la pesca, la relación con otros barcos, hasta los peces, están descriptos con encanto. No hay personajes mal dibujados.
.-La vida en el barco está llena de aventuras: hay tormentas, ahogados, leyendas, música, comida. Las creencias de los marineros están tratadas con mucho respeto (y supongo que fidelidad).
.-Cuando se reencuentran los extraviados, llegan a la cima de la felicidad, y el lector también, y Kipling nos hace lagrimear de alegría, sin golpes bajos creo.
.-El agradecimiento de la familia de Harvey se concreta con gran estilo, dando al hijo del capitán la posibilidad de formarse una gran carrera naval. Sentimos que esa beca es exactamente lo que un universo justo le hubiera destinado.

En resumen, una novela quizás naïf en su comienzo y su final, pero donde en el centro, el arte del novelista se manifiesta espléndido.

Michael Chabon. Chicos Prodigiosos

CalvinUna novela que cuenta tres o cuatro días vertiginosos en la vida de Grady, escritor que no logra concluir su segunda novela.
Yendo al grano, no me gustó.
A favor se puede decir que está bien escrita, que hay acción, que hay personajes. Que pasan cosas.

Después de 300 páginas contando tres días, donde el protagonista bordea el precipio..y cae, hay un epílogo que resume como se pone en el buen camino y en dos años se ha transformado en un ciudadano ejemplar. Al mejor estilo Hollywood. Hasta me pareció ver las letras subir por la pantalla.

El traductor logra destacarse: cuando se oye un tango, ha puesto "[..]trágicas notas de un acordeón llenaron el aire[...]", pero bueno, es un error nomás. Menos comprensible resultan las notas al pie donde decide que necesitamos ilustración.
Dos ejemplos:

[...] escuchando a Ahmad Jamal1;

1. Pianista de jazz, nacido en 1930.(N. del T.)


[...] trajo un cojín con la imagen de Peter Frampton1.

1. Guitarrista pop de aire añiñado que entusiasmó a las adolescentes a principios de los ochenta.(N. del T.)


Acá opinan a favor, con muchas razones acertadas.

martes, mayo 08, 2007

El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos

Ilsa: With the whole world crumbling, we pick this time to fall in love.
Rick: Yeah, it's pretty bad timing. Where were you, say, ten years ago?


El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramosDiálogo de Casablanca (1942). Cuya traducción usa Eduardo Belgrano Rawson para titular un cuento, y también este libro de relatos cortos. Pero sin duda el autor no hizo la traducción parado en el siglo XXI, mas vale que la frase es tal cual la sintió cuando le tocó ver Casablanca, hace tantísimos años.
Este libro está hecho de los sedimentos que deja la niñez, y la juventud en la memoria. Alguien dijo- "la patria es la infancia"; yo digo que todo lo que vale la pena recordar está en la primera juventud. Belgrano Rawson no me desmiente y con recuerdos, nostalgia y memoria, escribe un libro muy muy bueno.
Tiene cuentos que son ficciones de estilo clásico, uno que sería apuntes de un viaje, textos que son añoranzas donde quizás aparece el autor -haciendo de novato guionista de historietas, preparando novelas-.
Las memorias de EBG incluyen la revista D'Artagnan, el Turismo Carretera, los militares, los peronistas, coristas cubanas, la familia Walsh, Borges, el cine y las películas, la muerte paterna.

La prosa es la de siempre, quizás una pizca menos cuidada que en alguna de sus novelas; sin dudarlo: brillante y original.
Este es un libro lleno de humor y de ternura, pero también de dolor. Y profundamente argentino.

Extracto de Días de ocio en la Polinesia
El más célebre visitante de Tonga resultó ser William Mariner, que arribó en el Port-au-Prince en calidad de grumete. Fue uno de los pocos que se salvaron de la masacre perpetrada por los locales a la llegada del barco inglés. Mariner, que acababa de cumplir catorce años, les cayó en gracia a los tonganos y pronto dominaba su idioma. Gracias a este chico británico, los tonganos descubrieron el misterio de las letras.
Esto fue el resultado de un episodio funesto. Parece que Mariner, podrido del cautiverio, redactó cierto día un S.O.S. para ser entregado al primer barco que pasara por Tonga. Finow, el rey de la isla, interceptó la misiva y se la mostró a otro cautivo británico. Éste se sintió en la obligación de revelar su significado. El mensaje de Mariner era simple: rogaba al primero que viera la carta que metiera preso a Finow y lo canjeara por ellos.
Finow escuchaba maravillado. Le resultaba increíble que mediante un truco tan burdo uno pudiera enterarse de tantas cosas. Trajo a Mariner de la oreja y le ordenó que lo repitiera. Mariner, con esmerada caligrafía, estampó el nombre de Finow I. El rey mandó buscar a otro inglés del Port-au-Prince y dijo que le echara un vistazo. Cuando el inglés pronunció su nombre, Finow miró el papel aterrado y hasta lo examinó del revés. Finalmente exclamó: "¡Pero esto no se me parece en nada! A ver: ¿dónde tengo las patas? ¿Cómo sabe éste (el inglés que estaba leyendo) que esas rayitas soy yo?". Durante el resto de la tarde Finow lo tuvo a Mariner escribiendo los nombres de todo el mundo para que los demás los leyeran.
Con el tiempo, Finow creyó que había desculado por fin el mecanismo de la escritura. Procuró explicarlo a su modo. Mediante aquellos garabatos era posible representar algo ya conocido por dos personas, digamos el remitente y el receptor del mensaje. Casi se fue de espalda cuando Mariner lo corrigió: uno podía escribir cualquier cosa, aunque el destinatario no tuviera la menor idea de nada. Ante tamaña revelación, el rey se acercó hasta Mariner y le deslizó en el oído el nombre de un antiguo adversario al que había despachado oportunamente. Mariner lo asentó en el papel, se lo pasó a otro inglés, éste leyó en voz alta el nombre escrito por Mariner y Finow, pálido como la gente que empalidece en los libros, cayó desmayado al suelo.

miércoles, mayo 02, 2007

Philip Roth. La mancha humana

Este libro es dos cosas: una novela y un discurso rezongón.

La novela trata la vida de un hombre superior, Coleman Silk. Una vida entera implica 60 años de la historia de un país, también Estados Unidos es parte de este libro. Coleman es un caso extraordinario, que cruza como una espada la cultura hecha de prejuicios de raza y religión (dos categorías incorrectas hoy, pero del pan de cada día hace algunas décadas).
Decía, Coleman nace como como un negro de una familia burguesa (aunque pobre); pero de piel clara, pálida.
Muere su padre, abandona la universidad, entra a la Armada !anotándose como blanco! Y como está circuncidado pasa por judío. Al volver de la guerra, se anota en otra universidad, rompe con la familia, se casa con una blanca, tiene hijos y una brillante carrera como profesor, decano, rector; no una carrera en el sentido del ascenso sino del desempeño: da brillo a toda una comunidad con su trabajo en la educación; saca a una universidad de la medianía y la decadencia, y la proyecta en el camino de la excelencia. "Señor decisión" es uno de sus apodos.
Ya mayor, por un malentendido es acusado de racista de un modo absurdo. Se defiende apelando a la razón, y la lucha es feroz. Muere de repente su esposa, entonces enloquecido dimite.
Pero en un par de años vuelve a ser una persona con fe en la vida, de la mano del sexo: Viagra y una joven amante, una empleada de limpieza analfabeta. Entonces la sombra de la desaprobación se cierne sobre él, pero muere -probablemente asesinado por el ex marido de su amante, un enloquecido veterano de otra guerra, que mezcla en su afán de destrucción un discurso antisemita.
Esta es la parábola de Coleman Silk, abatido por quienes lo acusan de blanco racista y de judío intelectual; justo a él, que a los 20 años era un negro estudioso y buen deportista.

Es una novela entretenida, escrita de modo llano y directo, por quien conoce el oficio de escrbir. Que tiene sus baches, es despareja, y pierde el foco algunas veces, también puede decirse.

Toda la trama está intercalada de discursos indignados.
Es el rezongo -o la protesta enfurecida- de los viejos conservadores, que reniegan de sus contemporáneos. Algo muchas veces visto, en lo cual poco a poco estamos cayendo todos, de la mano de los años.
La protesta es contra la estupidez, encarnada en primer término por el gremio académico, siempre corrido por izquierda, que simplemente se niega a usar la razón y se rinde al tabú, que vive temeroso de ser desaprobado, que se mueve en manada, que es cobarde de corazón.
Luego, hay un personaje donde Roth encarna una estúpida mujer, una "intelectual" educada en Francia, llena de vanidad, prejuicios, una miserable en suma; y luego la castiga sin guardarse nada, pero dando la sensación que está castigando (con justicia) a todo un grupo nefasto. Pone en una profesora lo peor de la tontería feminista pero como no hay ni una mujer sensata en la trama, nos queda la sensación que opinó de todas.
La indignación suele dar fuerza al discurso, por ejemplo, en este libro.

Entretenida, pero para tomar con pinzas.
La prosa, nada fuera del estilo de los últimos dinosaurios norteamericanos: Updike, Roth, Bellow, Vidal.

[...]sobre todo en la década de 1990, enseñar a la que sin duda es la generación más estúpida en la historia norteamericana,[...]