sábado, marzo 17, 2007

Bruno Morales. Bolivia construcciones

Novelita muy corta, que está inflada para llegar a las 200 páginas (87 capítulos con su media página en blanco inicial, por ejemplo). Entonces, breve novela que está hecha de retazos, de episodios descriptos con economía (quiero decir sin derroche de palabras).
Escrita en primera persona pero el relator es casi transparente para la trama: es el ayudante de el Quispe, le gusta la cerveza, y apenas algo más se llega a saber.
No hay trama, sino una sucesión de cuadros mínimos que tampoco tienen hilo conductor; el espectador de todos es el relator pero no interviene así que no hay continuidad. En cuanto al contenido, hay de todo un poco; parecen apuntes breves hechos con otro fin, quizás un cuaderno de ejercicios de periodismo costumbrista.
A despecho del título, los sucesos y los personajes son más argentinos que otra cosa. O lo parecen.
Recién al final hay algunos capítulos que llevan un hilo, pero que termina en el vacío, en la nada.
Los personajes salen de la nada y a la nada vuelven; entran y salen del relato pero no tienen identidad. El Quispe es el único que vive más de dos páginas; su figura se dibuja en base a su discurso, con cierta y agradecida nitidez.
Tres capítulos donde -con acierto- pintan una familia argentina en decadencia, se lleva la mitad de los elogios de la contratapa y también de las reseñas que he leído. De el resto, muy poco rescatable.
Y termina, sin desenlace, que no hubo trama; nos deja unas viñetas argentinas, apenas unas palabras bolivianas.
Es breve, eso sí.
En mi opinión, muy floja.


Carmen LaforetBruno Morales es el seudónimo de Sergio Di Nucci, que trabaja como traductor y es profesor de la facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y periodista free lance en el diario Página 12. Esta novela ganó el Premio LA NACION-Sudamericana 2006. Tres meses después el jurado revocó su decisión por comprobarse que había plagiado la novela Nada, de Carmen Laforet. Dicen que se afanó 30 páginas, textuales; cambiando alguna palabra muy española por una criolla. Por ejemplo, escribe Laforet, "En un abrir y cerrar de ojos le propinó un puñetazo en la mandíbula, y se quedó quieto, aguardando a que el otro se repusiera." y Di Nucci: "En un abrir y cerrar de ojos le pegó una trompada en la mandíbula, y se quedó quieto, esperando que el otro se repusiera."
Y así páginas, y páginas, y páginas…dicen en la internet, no me consta.
No hay noticias sobre la opinión de la comisión de ética de la UBA. Bueno, ni siquiera sé si existe dicha comisión.
Declaraciones de Di Nucci "Me parece muy triste y lamentable la gente que empieza a hablar de su pánico a la página en blanco."
El premio fue (o es) de $60.000 (menos de veintemil dólares), que bien que me vendrían.
Estos son los otros finalistas del concurso: Ellos son José Castro Urioste, de nacionalidad peruana y residente en Estados Unidos, con su novela Historias de arena ; Fernando Moracelli, de 39 años y nacido en Bahía Blanca, con La mirada del ciervo , y Luis Benítez, de Buenos Aires, con El metro universal . Un quinto finalista, Temis, con la obra Los puentes , no ha comunicado aún su deseo de dar a conocer su identidad.


Opinó Mori Ponsowy, una de las pocas que parece haber leído la novela
[...] y Bolivia Construcciones, que me pareció MALÍSIMA, independientemente de lo del plagio, que salió a la luz después.


Escribió Julio Zoppi
No nos tomen más el pelo, dejen de insultar nuestra buena fe y nuestra inteligencia, como si no supiéramos que cosa es inspirarse en obra anterior y que otra es copiar párrafos enteros de una obra ajena y presentarlos como propios. Pongamos fin a esta torpe igualación entre copisteros y honestos creadores. Siempre la explicación de que se trataba de un “homenaje” o una obra basada en “la reescritura” basada en no se cual estética es un argumento que se esgrime después que los descubren con las manos en la masa, y habiéndose pavoneado como auténticos creadores por ahí.

O la próxima, por favor, pongan en la tapa del libro bien grande: “Esta obra se basa en reescrituras y copias de textos de obras de otro autores, consultar al pie la lista de las obras usadas”. Entonces sabremos a que atenernos y no soportamos tanto fraude gratuito.


Palabra de Verónica Sukaczer
Si el tipo se copió unas cuarenta hojas, en donde únicamente se tomó el trabajo de cambiar el nombre de los personajes, eso es pla-gio. Eso es fruto de alguien que es un hijo de puta y que pensó que nadie se iba a dar cuenta. Eso es propio de alguien que no sabe escribir. Porque para calcar cuarenta páginas no te alcanza con la reescritura. No, tenés que tener el otro libro ahí al lado y copiar. Como en la escuela. Y que vengan ahora a exculparlo aquellos que ayudaron a apretar el lazo en los casos de Piglia o Bucay, eso suena a "necesito vidriera". A eso viejo. Hay mucha gente acá deseosa de sembrar quilombo porque necesitan sus cinco minutos de fama, porque quieren que las nombren. A todos ellos les ofrezco un ejercicio de visualización. Imaginen que escriben un libro de la santísima madre. Que en ese libro dejaron alma, sangre, sudor y lágimas. Que les llevó años terminarlo. Que están increíblemente orgullosos -aunque no se animen a vocearlo- de esas metáforas que lograron, de cómo solucionaron un conflicto, de la psicología de tal personaje, de esa frase en particular. Ahora piensen que un día descubren que cada una de esas palabras aparecen bajo el nombre de otro, en otro libro. Alguien que se llevan los elogios y la guita. Los dejo un rato para que lo visualicen bien. Seguro que ahora ya no hablan tanto de metalenguaje. Seguro que ahora van a la casa de Di Nucci y le rompen las piernas.

domingo, marzo 11, 2007

Dieron a Ennio Morricone el premio Oscar

Sumamos nuestro reconocimiento.

El profesional