sábado, febrero 24, 2007

Enrique Vila-Matas. Recuerdos inventados

"Primera antología personal" dice en la tapa así que supongo que será una selección de su obra hecha por el mismo autor.
El estilo es parecido en todos, y solo un relato me gustó mucho, Te manda saludos Dante, donde la fantasía no rompe el desarrollo del cuento.
A los demás les falta 5 para el peso. O en la trama, o en la prosa, o en el desarrollo; por momentos parece que van a ser grandes relatos...y se trunca la magia.
Pero me confieso un mal lector de cuentos, así que no recomiendo mis preferencias.

Jeanette Winterson. Escrito en el cuerpo

Novelita corta donde la primera mitad y algo más no pasa de ser la típica novela de europeos deambulando entre el sexo y el adulterio, que son los únicos mojones que dan asidero al regalo de la existencia; digo, que parecen que han recibido la vida como un regalo no pedido y que no saben que hacer consigo mismos.
Y toda la segunda parte arranca con una situación inverosímil, se arrastra entre relleno sin disimulo y termina con una sola noticia buena: ya no hay que leer más.
Así de cursi es

Me arrodillé en el suelo y le abracé las piernas.
-Dime lo que quieres y lo haré.
Me acarició el pelo.
-Quiero que vengas a mí sin pasado. Olvida las frases aprendidas. Olvida que has estado en otros dormitorios, en otros lugares. Ven como si nunca te hubiera ocurrido nada. Nunca digas que me amas hasta el día en que me lo hayas demostrado.

sábado, febrero 10, 2007

César Aira. Canto castrato


Primeras obras de Aira, según la internet

  • Moreira (1975)
  • Ema, la cautiva (1981)
  • La luz argentina (1983)
  • Las ovejas (1984)
  • Canto Castrato (1984)

  • A mis oídos argentinos el castellano usado por Aira en este libro aparece neutro. Entiéndase libre de localismos. Claro que eso no es posible porque el neutro que mi sensibilidad me indica vale solo para mí. Pero bueno, a fuerza de leer españoles y castellanos de toda América, soy capaz de sospechar extranjerías tanto hacia afuera como hacia adentro. Entonces, digo que esta novela no puede ser difícil de entender por no argentinos, ni siquiera en España. Y pienso que puede ser influencia de la editorial (porque es la primer novela de Aira editada directamente por una multinacional de la madre patria) o quizás le salió así porque en esa época trabajaba mucho como traductor. O quizás cercado porque la historia es del 1700.

    Novela en tres partes (Nápoles, Viena, Stalingrado) y un epílogo, relata los avatares del más grande cantante lírico de la época, el Micchino,cuando a sus veinte años una crisis lo lleva a huir de su representante.
    La novela tiene un tono informativo, sereno e imperturbable. Si existe la música que serena el alma, esta novela también podría recetarse: "para la tranquilidad del espíritu, lea Canto castrato".

    Decía, la acción se desarrolla con placidez. Sobre el color local hay muchas referencias pero nunca se pone pesado, al contrario, son datos que forman parte de la vida de todos los días. Y si hay una trama de espías, es apenas entrevista porque cruza el derrotero del Micchino. Ni siquiera se aclara al final esa intriga, y al lector no le importa.

    No hay un nudo para desenlazar, el tema de la novela es la vida del Micchino en un momento importante de su vida. Y si al final encontró el amor nada en el medio hacía pensar en ese desenlace.

    La parte tercera es un poco más floja; está hecha de epístolas, y los remitentes no tienen la inteligencia ni el tono grácil que le da Aira a las dos partes iniciales. Acá hay algo de acción, pero no esperen a Wilbur Smith, apenas un poco de sangre y un par de muertos. En el epílogo retoma Aira con su mejor pluma, y además hay un final feliz (inesperado) que siempre es grato para el lector.

    Es envidiable como todos los personajes que pasan por la pluma de Aira producen la suspensión de la incredulidad. Así como se dice que todos los de Rowling son de cartón piedra, estos son todos de carne, hueso y corazón palpitante.
    Y este es el mérito de la novela: acompañar unos días al Micchino -la voz más perfecta de su tiempo- y a su corte.

    Aquí, entrevista donde dice "[...], Canto castrato, del que estoy bastante avergonzado." Y habla sin cortesía de sus colegas.

    El poder de su voz volvía a sorprenderlo; era un martillo divino que daba en el preciso centro del anillo de cristal, y ese golpe asombroso volvía a repetirse una y otra vez, con una suavidad vertiginosa. Una vez traspuesto cierto umbral, todo era repetición, y la repetición misma se volvía un corazón de cristal que latía y que él debía encender con su aliento.

    miércoles, febrero 07, 2007

    blogger, media pila ponete

    Si algun día blogger.com me deja pasar a blogger2 prometo categorizar todos los posts por autor referido. Mientras tanto pienso que pasarse a wordpress.com es un esfuerzo que no amerita. Otro gallo cantaría si tuviese que arrancar de cero.

    David Foster Wallace. La niña del pelo raro

    Diez cuentos, uno muy corto, el último muy largo. Todos están embebidos de la cultura estadounidense (en el sentido antropológico), así que muchas cosas se me escaparon, por ejemplo, Xanax, Letterman, casas encantadas, Ron McDonald, y así.
    A los bifes: no me gustó.
    Tiene parrafadas muy eficaces, pero entre medio relleno, y relleno del peor, el tedioso.
    Es un libro bastante elogiado, y sin duda no es literatura chatarra. Como se autorefiere y da vueltas sobre sí mismo una y otra vez quizás a los aprendices del oficio de escribir no les fue indiferente; a mí, que no paso de lector, por sobre todo me aburrió (o me fastidió).

    Los primeros veinte renglones del primer cuento, "Animalitos inexpresivos", relatan un episodio estremecedor. Luego, vidas aburridas y rebuscadas.