domingo, enero 14, 2007

Eduardo Belgrano Rawson. Fuegia

Fuegia Basket
La novela está armada de episodios -uno o dos por capítulo- que se presentan sin orden temporal aparente. Son relatos que comparten personajes, siendo quizás la familia de Camilena Kippa el eje troncal (valga la redundancia). Cuentan los últimos años de los nativos del extremo sur, y los primeros de los colonos y viajeros que llegan. Misioneros, ovejeros, loberos. De a poco el collage toma color, y finalmente los últimos capítulos cierran el círculo que iniciaron los primeros.

Es la historia de una colonización, donde desaparecen los colonizados, así que se trata de una tragedia. Los que llegan portan aires de conquista y los que estaban la pasan mal.
Todos los capítulos son muy tristes.
Eso en cuanto al contenido. Dejando de lado la angustia que provoca hay que decir que los muchos méritos incluyen una prosa ágil, amena y lírica a la vez. Que los episodios son de trama perfecta. Que el paisaje pintado es apasionante, que los personajes están delineados a la perfección en brevísimos detalles. Que no hay orates ni locos, todos cuerdos van dando testimonio cruel de la especie humana. Que las referencias históricas agregan interés.

Pero por sobre todo, el estilo: suavísimo, melancólico y tierno. Inefable. No es que esté lleno de "lírica", todo lo contrario, es llanísimo, de oraciones breves y diálogos cortos. Pero en esa línea están los aciertos del autor. Y en el contenido. Quien quiera leer una prosa original como pocas, aquí tiene para guardar.

Camilena suspiró. Aprovechó para limpiarle la boca con un manojo de musgo. Luego abrazó a su cachorra. Isabela por fin se había resuelto. "Lucca" pensó Camilena. Era un nombre corto y bonito y le hacía sentir compasión y le daba un poco de risa. Se lo iba a decir a Isabela cuando Tatesh empezò a desovillar una historia sobre los pájaros que se metían en las ballenas y les comían el corazón.

Hay un capítulo de un hombre y su caballo que luchan por escapar de la turba (que es un terreno pantanoso de las islas, no una multitud); ese capítulo es tan bueno como los mejores de Jack London. ¿Qué tal?

Con este capítulo comienza la novela: La isla de los guanacos
Esta es una nota de EBR sobre Fuegia

5 comentarios:

  1. Fuegia me pareció genial. De una prosa lograda que da gusto leer.
    El primer capítulo, la isla de los guanacos prefigura lo que va a ser el tono de toda la novela, sin huecos de fuga, ni tiempos llanos. Coincido con vos en lo que respecta a su prosa. Esta novela narra los asesinatos, vejámenes, y todo tipo de tropelías cometidas a los lugareños.
    Los fueguinos mostrados en la feria internacional, la matanza de parrikens a cargo de los ingleses, la postura inquebrantable de los británicos que conquistaron el mundo ayudados por su religión, los balleneros norteamericanos que perseguían a Camilena, el paisaje paradisíaco e infernal a la vez de tierra del fuego, todo narrado con una prosa como la definís vos.

    Muy bueno tu blog

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  2. El lector que conoce los temas de la América Meridional se sorprende en un principio, porque cree encontraer aquí la historia de los cuatro fueguinos secuestrados en la Beagle. Pero es algo diferente, una novela para volver a leer cada tando

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  3. Es muy aburrida esta novela no me gusta para nada no se en que se inspiro belgrano rawson pero que se dedique a otra cosa

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    1. A pesar de que es lo primero que se me viene a la cabeza, yo en cambio no te recomendaría que te dedicaras a otra cosa sino a lo mismo: Leé, leé, leé. Belgrano Rawson sabe escribir, vos no sabés leer, y eso sólo se corrige con práctica.

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  4. maravillosa la obra de EBR... en cuanto al comentario de Anónimo, primitivo, básico, en fin... lo único obvio es que no leyó a EBR, Y vaya a saber por qué dice lo que dice.. queda la duda si alguna vez leyó ALGO

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