sábado, enero 20, 2007

Andrea Camilleri. Un hilo de humo

Andrea CamilleriEn algún lugar de este blog puse que Camilleri es un gran escritor así que después de haber leído otra novela suya estaría de más sacarme las ganas y decir que es tremendo novelista.

En esta novela no hay policías ni un caso a resolver, y es de un suspenso intolerable. En pocas horas concluye un pleito que lleva una generación cociéndose a fuego lento. Una venganza fría. Parece que el rencor es una costumbre que saben tener los sicilianos. Por lo menos es la idea que nos queda. El retrato que dibuja autor no tiene ni pizca de caridad. El paisaje áspero de la isla refleja el carácter de los protagonistas; o los personajes están hechos a medida de la geografía. Como sea, un poco de humor hay, pero no busquen piedad. Tampoco gallardía.

Todos los personajes son partícipes de la preparación y ejecución de una vendetta; son presentados para cumplir su breve papel en la apoteosis del último acto. El papel de todos es acotado, pero -y aquí hay que admirar al escritor- son dibujados, delineados en pocas y perfectísimas líneas. Esta es la concepción de la novela: un estadio de personajes, cada uno de ellos con algo que decir, con un aporte justo y necesario a la trama. No hay ni tiempos ni voces muertas. El caso necesita un escenario, y también se provee. Una aldea, un siglo, una sociedad entera. Lo particular y lo general son provistos por Camilleri con armonía, en detalle y en cantidad.

La prosa es simple, descriptiva y austera. Nada de lírica ni de evocaciones ni vida interior. Y la trama "es" un episodio siciliano. No aplica a civilizaciones más abiertas.

Finalmente, quizás deja un sabor amargo. Hay apenas un caso feliz, y a medias: uno que muere contento.

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