lunes, diciembre 31, 2007

Repaso del 2007

Lo que más me gustó este año:

Lejos de África, Isak Dinesen.
El bosque animado, Wenceslao Fernández Flórez.

domingo, diciembre 30, 2007

Viene a cuento

Mil doscientos cuentos se presentaron a un concurso organizado por Tusquets, reservado para argentinos. Este libro tiene los diez mejores. Hay ocho que parecen de la misma mano. Supongo que habrá una cuestión de edad, y leyendo las referencias de los premiados, también una cercanía social: casi todos son periodistas, casi todos porteños. Dos cuentos intentan otro enfoque, menos solemne, pero no les sale bien.
Para decirlo con una sola vocal, sosos todos.


Solo uno me produjo algo parecido al interés o el placer. La bandera, de Diego Fischerman.

sábado, diciembre 29, 2007

Graciela Montes, Ema Wolf. El turno del escriba

El libro cuenta como se escribió lo que llegaría a ser El millón, el libro de los viajes de Marco Polo. Las autoras componen con rigor histórico (creemos) un escenario donde describen desde las plumas con que se escribe, hasta la situación política del momento. Pero esa recreación no está al servicio de la trama ni aporta en la formación de los personajes. El libro está muy bien escrito, y el hecho que esté repleto de referencias no le quita gusto a la lectura.
El problema es que no hay un nudo para desenlazar, ni personajes que valga la pena seguir. Y las reflexiones sobre el arte del escritor son, por decir algo suave, sencillas, y siendo más brutal, menesterosas; igual, no ocupan mucho. Lo que se lleva el peso es la descripción detallada de todo lo que puede ser detallado, en un estilo que revela la lectura de innumerables fuentes, donde no levanta vuelo la imaginación. Cualquier relato de Salgari es más evocador que esta novela de estilo documental.

Linda foto de las autoras

viernes, diciembre 28, 2007

Gerald Durrell. Los Sabuesos De Bafut

No está mal. Tampoco supera el límite de la anécdota amena.
Podría leerse como una triste evocación, porque ese mundo africano ya no existe, barrido por las guerras; pero no fue escrito con esa intención. Es solo un relato sobre animales "nuevos" y andanzas vistas con buen humor.
Hay un párrafo donde se instruye a una turista sobre la crueldad del mundo animal, que me gustó; políticamente incorrecto.
El libro es de 1956, cuando era una de las pocas opciones dadas para aprender sobre África y animales africanos. Ya no es tan útil. Y como libro para pasar un buen rato, le falta un poco de gusto.

miércoles, diciembre 26, 2007

26 de diciembre. Día internacional del cambio de regalo.

Estuve en Yenny para cambiar un libro. Me llamó la atención la indiferencia con que pasé por el último de Guillermo Martínez. Ni me interesó hojearlo. Y hace unos años me comía las uñas cuando estaba por aparecer algo suyo.

sábado, diciembre 15, 2007

J. P. Donleavy. Nuestra señora de los váteres inmaculados


Donleavy tiene su propio estilo. Que puede gustar o no; me pareció interesante, un poco, no para alquilar balcones. Otro mérito del relato es que nunca disimula la vida sexual de los personajes; cuando corresponde se despacha con todo detalle.

La historia acompaña la decadencia de una mujer de la clase alta, en New York. Divorcio, pobreza. La vida es dura a veces, y a veces no hay salida. El autor tiene un tono amable, irónico pero piadoso. Entonces transmite cierta pena por la pobre señora.

El joven, con una amable sonrisa, le preguntó cortésmente si ella era Lady Elizabeth Fitzdare, con quien habían quedado en encontrarse muy cerca de allí. Y ella dijo que no, pero que le hubiera gustado serlo. Y el chico sonrió, mostrando sus dientes blancos y brillantes, y dijo, a nosotros también nos hubiera gustado. Y era eso lo que la hacía sollozar mientras bajaba por la Quinta Avenida. Porque ella sabía que seguramente ya no sería nunca una persona a la que una pareja tan romántica como aquella quisiera conocer.

Pero al final, de un modo disparatado todo termina bien. Por un lado, que suerte que esa querible elegante snob ni se suicida ni termina durmiendo en la calle. Por otro lado, la historia tenía el dolor de realidad más cruda, y el final "deus ex machina" cambia el tono.
Es cortita, agradable.

sábado, diciembre 08, 2007

Truman Capote. A sangre fría

Este libro es muy conocido, muy leído, y muy nombrado; así que me limitaré a opinar: no me gustó; porque no tiene tensión, porque está inflado de páginas con datos que -aunque verdaderos- no importan casi nada. El estilo es informativo, y teniendo dos sucesos para relatar, un cuádruple crimen y un doble ahorcamiento, a priori con posibilidades de hacer relatos emocionantes -o intentarlo al menos-, resulta que son los episodios más breves y desangelados.
Como investigación, exhaustiva. Pero censura las preferencias y prácticas sexuales de los asesinos, así que falta luz en algún aspecto.
Me dejó indiferente.
Opino sin considerar su significado en la historia de la literatura y en la sociedad norteamericana. Esas circunstancias las ignoro, y no deberían decidir en el placer de la lectura.

miércoles, diciembre 05, 2007

Philip Pullman. Luces del norte

Hermosa Agradable novela de aventuras. Ni más ni menos, nada menos. Está la web llena de comentarios y buenas reseñas. Aporto solo que ─pensando yo a que libro se parecía, porque no es lo más exacto decir El señor de los anillos, ni otras comparaciones que proponen─ me hizo acordar a El mundo perdido, y a Las minas del rey Salomón, claro que con diferencias.
Actualización, la historia continua en dos libros más. Cuidado con ponerla bajo el árbol de Navidad.

Un brillante invento de esta novela es el daimonion , un mezcla de animalito mágico, voz de la conciencia, espíritu de uso personal,... una entidad nueva difícil de definir, pero que en el mundo de Pullman es inseparable de cada persona.



La traducción es de Roser Berdagué, Ediciones B, Barcelona. O sea, ninguna novedad desde el punto de vista editorial. Pero noto que donde siempre han puesto "niña", ponen "nena". Me hace un poco de ruido, por tantos años sin ver esa palabra en novelas. "Nena" es para los porteños de Buenos Aires, una palabrita del habla popular pero además, muy acotada a un ámbito: el de las madres de clase media, "¡Nena, portate bien!" Bueno, puedo estar equivocado, pero que en las traducciones no estaba, no estaba.



Dice lord Asriel: "No, tú no vienes, nena, quítatelo de la cabeza."
El tuteo -, no vos- y el nena, me resultan sabores incompatibles, como estar comiendo bife de chorizo, ¡y meterle mayonesa!

El original inglés es "child".
Y me pregunto, ¿a qué se debe este cambio?
Roser Berdagué, ¿puede aportar su comentario por favor? Please?

domingo, diciembre 02, 2007

Links del fin de semana

Breve recorrido sobre las notas del fin de semana que me gustaron.

En adn Cultura, una entrevista a Michael Houellebecq, "El amargo profeta del Apocalipsis".

miércoles, noviembre 28, 2007

Marcelo Damiani. El sentido de la vida

La confusión no es un percance insalvable para las novelas, que entonces seguramente tendrán el mérito de una prosa hechicera o personajes fascinantes. Pero este libro, intricado y superpoblado, no hay una frase feliz, no hay una oración como para decir, ¡como escribe! Hay personajes pero ninguno se dibuja en más que sus acciones ni persiste ─en forma reconocible─ más de dos o tres páginas.
Pasé de la página 80 porque estaba desvelado en un cómodo medio de transporte. Pero no hubiera perdido nada dejando ahí mismo la lectura.
Valoración: cero

lunes, noviembre 26, 2007

Links del fin de semana

Breve recorrido sobre las notas del fin de semana que me gustaron.

En Perfil, Carlos Gamerro, crónica de un cuarentón en Creamfields Buenos Aires.

En LA NACION, extracto de las memorias de Woody Allen.

sábado, noviembre 24, 2007

Wenceslao Fernández Flórez. El bosque animado

Libro de 1948, casi los 50 años que se recomiendan que debe sobrevivir una obra por su cuenta antes de ser admitida sin más su lectura. Además, recomendación de Cuchitril Literario

Como en El libro de las tierras vírgenes, cada parte de la foresta tiene vida, historia y tradición. Así los árboles, los animalitos, el viento. Y también los más humildes habitantes del bosque, gente muy "pobriña", pobrecita Pilara, que tristeza me dió.

Las fábulas son preciosas. Las historias de los paisanos, perfectos cuentos. Y el castellano de Fernández Florez, es hermoso. La conjugación es totalmente arcaica, y un placer. También cosas del gallego, la "meiga", "abrenoite" el murciélago.
En fin, un libro hermoso, que emociona a grandes y a chicos, del cual se puede aprender mucho. Ideal para regalo de navidad. Recomendación de su blog amigo.


─¡Ay Pilara! ¡Pilara! ¡Que son las seis, condenada chiquilla!
Y como si la voz fuera un ser material y tuviese manos y la hubiese sacudido con ellas, Pilara se sobresalta y aparece sentada sobre el jergón.
─¡Si, señora, si! ─ balbuce.
─¡Ay, esta rapaza...;me mata a disgustos! ¡Vas a perder el tren, dormilona!
Pilara no se quita más que el vestido al acostarse. Ya están buscando sus pies entrada en las zuecas.
─¡Ten cuidado con la leche!
─Tendré, señora, tendré.
─Dile que no se olvide que mañana es sábado.
─Diré, si señora.
Ya suenan las zuecas en el pasillo de tierra pisada.
─Vuelve pronto.
─Volveré, si señora.
Ya rechina la gorda llave en la cerradura grande y oxidada que parece una libra de chocolate.
─Como te caiga el jarro, mátote!
─No cae, señora, no.

miércoles, noviembre 21, 2007

Javier Cercas. El vientre de la ballena

El comienzo es preocupante: arranca con unos personajes y un episodio de infidelidad que creo haberlos vistos ya muchas muchas veces, y durante ciento veinte páginas, morosas y verbosas, pasa muy poco. Luego hay algo de acción y la cosa mejora.

La prosa, muy buena. Amena, sencilla, fluida.
Como todos, Javier Cercas ha de admirar a Borges, pero además, sospecho que lo ha releído, mucho.

El autor se hace aparecer en el medio, como Aira, como Hitchcock, como Agresti. Es irrelevante pero cuesta no mencionarlo -lo mismo pasa en las críticas de películas: son los diez segundos (o cinco renglones) menos necesarios de la trama, pero los mas parecidos a un chisme.

Termina mucho mejor de como empezó, con más ritmo, y mejor prosa.
Entonces, nada nuevo, pero de verdad muy bien escrito.

sábado, noviembre 17, 2007

Gabriel Bañez. Los chicos desaparecen


Novela corta, en cortos capítulos, y con el foco muy bien llevado: centrado con maestría en Macías Möll, paralítico hace mucho -o desde siempre-, que vive en una ciudad con leves pendientes, y atiende su negocio de relojero a la vera de una plaza armada en una loma, provista de inclinaciones, rampas, y senderos pavimentados.

Oficio destinado a la extinción, el de relojero, desde que no se arman esas máquinas de muelles y ruedas, que se confundieron una vez con la cumbre de la civilización. Ha de haber muchos relojeros en la literatura del pasado, pero recuerdo al del mejor Bioy, al relojero de Dormir al sol. Y porque se parece al de Báñez. Comparten la vida recatada, el paisaje barrial, y algun rasgo fundamental: la sencillez que genera la honestidad, la integridad, la simpleza; la aversión a la farsa y al discurso.

A las seis en punto todos los días -con la precisión de un relojero- Macías va a la plaza y toma el tiempo que le lleva bajar, a toda velocidad. Cantidad de chicos festejan esa carrera y Macías baja tanto para ellos como para si. Un día, un chico desaparece. La última vez que lo vieron fue festejando, o sea, Macías fue el último adulto en estar cerca. Y así, por cuestiones en principio policiales, irrumpen en la vida regular del relojero otros personajes, imperfectos, impuntuales, imprecisos, tejedores de palabreríos.
Es uno de los temas, el diálogo imposible del relojero que se ciñe a los hechos,
y la sociedad que vive montada en discursos, en supuestos, donde la representación tiene el valor de la verdad. Macías contrasta con policías, políticos, médicos, curas, delegados vecinales.

[...] Luego pidió dos pocillos con café por el intercomunicador y continuó:
──Tenga la absoluta certeza que hombres como usted son los que están haciendo la historia cotidiana del país. Nosotros, los funcionarios, somos humildes servidores e intérpretes──. Macías creía ya haber escuchado esas palabras, pero intentaba mostrarse interesado──, y en realidad nuestra misión en los cargos públicos es transitoria. Estamos para servir. Por eso ──remarcó emocionado──, lo fundamental es la iniciativa individual. He leído punto por punto la solicitada y suscribo íntegramente lo que allí se dice... Pero créame, vivimos horas difíciles y hay que evitar los rumores. Hay que evitar que el país tome el plano inclinado...
Macías dió un repingo.
──Veo que usted está en un todo de acuerdo── arriesgó mientras lo escrutaba en profundidad.
──Todo es cuestión de tiempo── dijo Macías.


Despertó en una sala blanca, brotada en olores rancios y asépticos. Quiso moverse pero estaba atado de pies y manos. Al fondo había un aparato de rayos. La intermitencia sorda de la exposición de las placas terminó de despertarlo. Había una enfermera a su lado. Ella sonrió y dijo algo de un milagro. Él movió la cabeza y se buscó las piernas: de la cintura para abajo había una manta. Preguntó la hora y la mujer lo amonestó con delicadeza.


──He querido estar contigo ──dijo el arzobispo después de rezar── para reconfortarte y asistirte en mis plegarias.
──Gracias, padre.
──Llámame monseñor, hijo mío, yo soy tu siervo.
Macías se sintió incómodo. La voz aguardentosa del arzobispo lo envaraba.
──Tu causa es justa y es la causa de todos ──prosiguió──, pero en la tierra hay mucha maldad.


Además, y es el otro tema, Macías está seriamente preocupado por bajar cada vez más rápido, y quiere entender la velocidad, que está hecha de tiempo. Todos sabemos que el tiempo es algo que transcurre, pero no nos pregunten más. El relojero lee a Morris Kline (matemáticas), pero claro, solo obtiene preguntas más hermosas, las respuestas Dios sabrá si las hay. Finalmente logra bajar sus tiempos, con el simple expediente de encerar las superficies de contacto.

En cuanto a los niños... desaparecen, eso es todo. En el final, a Macías le ponen un palo en la rueda mientras desciende; ese modesto misterio es resuelto por el comisario. Queda el de los desaparecidos.

Hasta acá la novela, ahora los elogios.
Original. En serio, sin antecedentes.
Prosa exacta, al borde de algo más, del lirismo que deslumbra en Virgen (es otra novela de Gabriel Báñez).
Sátira justa de toda laya de funcionarios (al barrio lo pinta sin caridad, pero sin forzar los defectos). Humor ácido.
Un enigma sobrenatural, cierto coqueteo con la metafísica. Brillantes juegos verbales alrededor de la ecuación espacio tiempo energía.
Y lo mejor: Macías Möll, relojero lisiado, que busca la excelencia de batirse a si mismo, y no pide más. Como en el verso de Carriego, no le hace cargos a la suerte.
Un desencanto pequeño, totalmente personal: prefiero los misterios que se resuelven.


El comisario tomó aire, parecía avergonzado, quebrado:
──El tiempo...
──Sí... ¿qué pasa?
──¿Qué es?

lunes, noviembre 12, 2007

Juan Marsé. Últimas tardes con Teresa

Primeras páginas: empieza con el estilo que mi ignorancia cree que pertenece a todos los españoles que escribieron en el franquismo: largas frases amonestadas de adjetivos, que se encadenan sin perder la concordancia ni el hilo.

El Pijoaparte es un joven hermoso, criado en las clases bajas (es el autor quien pone el relato en esos términos: clases, etc) que no trabaja, que es un vago que vive del hurto, y que se hace pasar por integrante de otras clases (altas), por ejemplo en las fiestas donde se cuela sin ser invitado.
Todo transcurre en Barcelona, en la década del 50.
pág. 58,
Pijoaparte procede a la seducción de una jovencísima inocente niña, que tiene tanta vergüenza que ni sabe gritar para defenderse. Y el lector ─que tiene una hija que pronto será pasto de los hombres─ se indigna y odia profundamente a ese miserable.
pág. 64,
En medio de la noche entra por la ventana y la somete ─aunque no parece tan inexperta─, pero al despertar descubre que sedujo a la criada. Finísima burla de Marsé que el lector festeja aliviado.
pág. 70,
Despechado, la abofetea en la cara y en los brazos, la insulta en una jerga extraña. Pero la muchacha -Maruja- es realmente hermosa.
pág. 125,
Pijoaparte se desplaza siempre en motocicleta, que roba de la calle, y abandona luego de usar. Maldito ladrón, el lector le desea lo peor.
pág. 138,
Una noche en el cuarto de la criada -porque es su secreto amante en la residencia de los patrones, donde entra por la ventana en la noche-, Maruja se desmaya entre convulsiones. Y Pijoaparte (Manolo se llama) huye sin avisar a nadie ni dejar rastros. Miserable cobarde. El odio del lector está bien regado, y crece.
pág. 141,
"como un suicida adelantaba coches y autocares llenos de turistas"; esto es en moto, a toda velocidad. Ahora entre el lector y Manolo hay algo personal, porque el lector desearía borrar con el rayo de la muerte a todos los estúpidos malvados que puestos al volante empiezan por el desprecio a los demás y terminan en el homicidio.
pág. 179,
Teresa es una jovencita, rica heredera, hermosísima, que vive en una nube de pedos, por ejemplo piensa de Maruja, porque la vio besándose con un desconocido, "la única que allí vivía una existencia progresista era esa criatura tímida y atontada."
pág. 223,
Teresa y Manolo salen, se conocieron en la habitación donde Maruja permanece en coma. Manolo no habla y Teresa se inventa una fantasía sobre él, y se la cree, que es obrero y revolucionario, y esas cosas. Tremenda estúpida.
pág. 238,
Pijoaparte le miente a la quinceañera sobrina de quien reduce las motos que roba, una chica que lo conoce desde niña, y que lo adora.
pág. 245,
Pide plata prestada, y le miente hasta a los únicos que lo ayudaron alguna vez.
pág. 257,
Teresa tiene su auto, un Floride, y juntos corren "una carrera endiablada, suicida". Caprichosa y consentida, una seria paliza le vendría bien, piensa el lector.
pág. 274,
En una salida por los barrios bajos, unas busconas reconocen a Manolo, y Teresa piensa que son unas rojillas subversivas. Manolo simplemente le grita a Teresa que no haga preguntas, y la otra se queda tan mosca.
pág 288,
Teresa sale del mar, se recuesta en la lona. Es una belleza rubia estremecedora. Que desperdicio, piensa el lector.
pág. 324,
Buen retrato del grupo de Teresa:

Crucificados entre el maravilloso devenir histórico y la abominable fábrica de papá, abnegados, indefensos, y resignados llevan su mala conciencia de señoritos como los cardenales su púrpura, a párpado caído humildemente; irradian un heroico resistencialismo familiar, una amarga malquerencia de padres acaudalados, un desprecio por cuñados y primos emprendedores y tías devotas en tanto que, paradójicamente, les envuelve un perfume salesiano de mimos de madre rica y desayuno con natillas; esto les hace sufrir mucho[...]
Con el tiempo, unos quedarían como farsantes y otros como víctimas, la mayoría como imbéciles o como niños, alguno como sensato, generoso y hasta premiado con futuro político, y todos como lo que eran: señoritos de mierda.

pág. 360,
Una bromilla, oyen en un baile una conversación ajena: "Le conozco, se llama Marsé, es uno bajito, moreno, de pelo rizado, y siempre anda metiendo mano."
pág. 367,
Teresa está a punto de caramelo, las hormonas le piden dejar la virginidad y el relator también está exaltado: "la ardiente boca de ella y aquellos diminutos y agudos pechos de fresa", "esta bonita melena de oro, estas bonitas rodillas de seda", "este doble universo de fresa y nácar".
pág. 401,
Buen apunte sobre unos amigos de Teresa, los Bori. La novela tiene acertadas ramillas que brotan del tronco principal.
pág. 413. Manolo y Teresa están a punto de copular, suena el teléfono: Maruja ha muerto.
pág. 419,
En el entierro, todos fuman. Ellos se tantean las manos y los padres ven que algo está pasando con su hija y el novio de la criada fallecida.
pág. 425,
Manolo le roba la moto a un cura, "corría bien, pero le perdió la sotana."
pág. 444,
Manolo roba y miente a quienes mejor lo conocen; Hortensia, despechada, lo denuncia.
pág. 449,
Otra carrera suicida entre autos de turistas, por suerte lo detiene la policía.
Epílogo,
Dos años de cárcel para Pijoaparte; Teresa cumplió su destino de rica heredera; el equívoco y las hormonas que los juntaron, nunca volvieron ni volverán a coincidir en tiempo y espacio.


La novela es un retrato de la época, por ejemplo: todos fuman como cosacos. A Palimp le gustó. Por eso lo leí. Me gustó, pero no especialmente. La trama es redonda, los personajes principales y secundarios muy bien pintados.
Leí la fea edición de bolsillo de Plaza & Janés, que tiene una mujer desnuda en la tapa ─lo cual no tiene nada que ver con Teresa, que no llegó a quitarse la ropa.

sábado, noviembre 10, 2007

Luis Sepúlveda. Desencuentros

Libro de cuentos, reunidos por el autor, anteriores a sus primeros éxitos de publicación.
Al comenzar me parecieron extraordinarios, luego no tanto, hay mejores y no tan buenos, como es frecuente en los libros de cuentos. Pero muy buen libro, en conjunto.
Me gustó más que todos Historia de amor sin palabras, triste romance que no tiene final feliz, de un señor enteramente normal con la menor de tres hermanas mudas de profesión modistas de corbatas y sombreros.
Las invenciones son buenas, las tramas y los personajes están bien armados. Para la historia de la literatura, sin novedades. Son buenas o muy buenas ejecuciones, con instrumentos clásicos.

Escribe en un castellano muy agradable, donde las palabras chilenas funcionan sin invadir, como condimentos deliciosos: picantes, dulces, tiernos. Un placer. Es además ─para mí, argentino─ una evocación de Chile, que es un país hermoso.

Voy a leer más cosas de Sepúlveda. Novelas si puedo, que prefiero.

lunes, noviembre 05, 2007

Guillermo Martínez. Infierno grande


En la reedición de 1999 -Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín- el autor corrigió "una multitud de detalles" y en sus propias palabras, "el libro, ahora, es sutilmente otro."
Veamos las diferencias, con respecto a la edición de 1989, Omnibus, Editorial Legasa.
De 22 dedicatorias, persisten 3: a mis padres, a Liliana Heker. ¿Cómo se habrán sentido quienes perdieron ese obsequio? por ejemplo, "a mis hermanos: Pablo, Patricia y Nora". ¿No lo merecían tanto quizás? Mejor pensemos que quiso presentar un libro más despejado.

En general, los cambios me parecieron para bien. Pero solo en un cuento apreciables; la mayoría, imperceptibles, para usar un adjetivo caro al autor.

Para Infierno grande, y Brindis con Witold, no encontré cambios.


Baile en el Marcone

tenía sobre todo unas tetas bárbaras.tenía sobre todo unas tetas impresionantes.



La víctima



acomodaba sus bolsos en el ómnibus.acomodaba sus bolsos en las gavetas del ómnibus.
Era tan fácil castigarla: lo nuestro no puede seguir.Lo nuestro no puede seguir.
Pero el no quería castigarla: Susana era lo único en su vida que había logrado poner a salvo.Pero Susana era lo único en su vida que había logrado poner a salvo.
Ella no podía haber dejado de quererlo.
Había sentido que la ignorancia de ella lo avergonzaba.Había sentido la impaciencia secreta de siempre.
de la colección Robin Hood y de las historias de su infancia; trató de hacerle ver lo módica que resultaba su vida diaria, que pequeño era el mundo en que se desenvolvían en comparación con la variedad inagotable de épocas y escenarios, con la infinita diversidad de universos y personajes de la literatura.de la colección Robin Hood de su infancia y los libros que había descubierto en la adolescencia.
Él empezó a sentir esa impacienciaÉl empezó a sentir esa irritación
Aún quedaba algo más; algo inconfesable.Aún quedaba algo más.
Pronto le resultó simpático el desdichado Peter.Pronto le resultó agradable el desdichado Peter.
una especie de cólera drástica,una clase de cólera drástica,
Chejov tenía razón, pensó Roberto, esto es lo que diferencia a la literatura de la realidad:¿No era exactamente eso, según Chejov, lo que diferenciaba a la literatura de la realidad?
solo había en el cielo una última claridad indefensa.solo había en el cielo esa última claridad indefensa antes de la noche.
¿A quién?, ¿a quién?, se preguntaba¿A quién?,se preguntaba
!Eso era! Si había asesinosEso era: si había asesinos
Ya sabía que ella no podía haber dejado de quererla.


El recuperatorio


Yo era (aún soy) algo tímido,Yo era ─soy─ algo tímido,
Adquiría una elocuencia inusitadaAdquiría una elocuencia imprevista
aquella muchacha me conmovíaaquella chica me conmovía
la muchacha no entregó su examen.ella no entregó su examen.
Estudiás bien el teorema de completitud y te presentás al primer turno, ¿sí?
Asintió con un gesto y pude ver, antes de bajar, que volvía a mirar por la ventanilla.
No supe más de esa muchacha.
Estudiás bien el teorema de Rice y te presentás al primer turno, ¿sí?
Asintió con un gesto y pude ver, antes de bajar, que volvía a mirar de esa forma ausente por la ventanilla.
De esa chica no supe más nada.


Deleites y sobresaltos de la sombreridad



que había de particular en esa muchacha,que había de particular en esachica,
que a duras penas se mantenía en equilibrio.que milagrosamente se mantenía en equilibrio.
me iba empujando hacia la muchacha.me iba empujando hacia la chica.
─la escuché decir de pronto.─la escuché decir.
los rasgos de esa muchachalos rasgos de esa chica
por ese sombrerito inexplicablepor ese sombrerito intrigante



Billete de mil



Wilde-Berazategui-EzpeletaWilde-Don Bosco-Bernal
caras aplastadas, el consabido cansancio de los ojos.caras aplastadas.
Trató de no acordarse que día era, trató de olvidar que era seis, seis de diciembre. Tarde. Nunca le habían gustado las fechas,Miró el reloj de la estación, tratando de no ver que día era: nunca le habían gustado las fechas,
Nací en el dieciséis,Nací en el diecinueve,
mejor olvidar que era seis,mejor olvidar que era seis de diciembre,
terminaría con agradecimientos, pero ellos esperaban más,terminaría en agradecimientos, él, que no quería agradecer nada, pero ellos esperaban más,
Don Pascual, pobre viejo, y seguir siendo jóvenes.Don Pascual, pobre viejo.
Pascual desvió la vista, se había acabado el espectáculo.Se había acabado el espectáculo.
preguntarse por qué, por qué el zapato sobre el billete. Le habían enseñado hace mucho, de pibe, a no hacerse preguntas.preguntarse por qué. Había aprendido hace mucho a no hacerse preguntas.
Bastaba decirle a la maestra quien se hacía la rata y ábrete frasco.Bastaba decir nombres a la maestra y ábrete frasco.
Por qué no se lo pedirá también a los demás,Por qué no lo pedía también a los demás,
te toman para el churrete,te toman de punto,
Y había aprendido a decir sí. Era fácil: símicabo, símisargento, síjuro.
de pronto el hiriente chirrido de los frenosde pronto el chirrido hiriente de los frenos
Algo se desmoronó dentro suyo. Ellos sabían. Ellos sabían.
Pensar en otra cosa, eso, contar los postes del teléfono, por ejemplo, un poste, dos postes, o mirar la nube, por qué no mirar la nubecita, no, mejor seguir contando postes, cuatro postes, cinco postes.
a ser un jubilado.a ser un jubilado inofensivo.
Escuchó de pronto el ruido secoEscuchó el ruido seco


Un examen muy difícil



al principio siempre les parece difícil el examen. al principio el examen siempre les parece difícil.
Es curioso, yo no soy, nunca fuí,Es curioso, yo nunca fuí
muchas veces en el medio de una explicación, en el medio de una explicación,
siguen gritando, encantados, entre risassiguen gritando, entre risas
una muchacha judía de pelo largouna chica judía de pelo largo
Dulce muchacha, me espera Querida muchacha, me espera
esa manera famélica de mirarme, no a mí, solo a mis manos.esa manera famélica de mirar solo mis manos.
Siento de pronto una violenta necesidadSiento una aguda necesidad
un dulce arco de alivioun prolongado arco de alivio
Pero mi vista se aclara de pronto; Pero mis ojos reparan en algo.
Me levanto de un tirón los pantalones.Me levanto de un tirón el cierre.
Los voy a aplazar a todos. Pero... algo ocurre, escucho al doblar el pasillo un tumulto atroz. Y parece provenir Abro la puerta del baño y escucho, al subir la escalera, un tumulto atroz. Parece provenir
es mi querida alumna; es mi alumna dilecta;
los bailes, el comedor, las competencias deportivas... las competencias deportivas, el comedor, los bailes...
me susurra ella de pronto, inclinándose sobre mí aún más profundamente y por un momento me parece que sus pechos saltarán por fin a mis rodillas.me susurra ella inclinándose hacia mí aún mas pronunciadamente y por un momento me parece que los veré saltar por fin a mis rodillas.
su trasero, aunque un poco pequeño,su trasero, pequeño y apretado,
Hundo de lleno mi mano Extiendo de lleno mi mano
¡Y te comés las uñas! ¡Te comés las uñas!
cerrándosela blusa con violenciacerrándose con violencia la blusa
El viento reaviva en mi pantalón la vergüenza de la mancha.El viento reaviva en el pantalón la vergüenza de mi mancha.
en los supermercados, arriba de los colectivos. arriba de los colectivos, en los supermercados.


La timidez invencible del profesor Pipkin

el sueldo íntegro gastado en el traje nuevo.el sueldo íntegro que gastó en el traje nuevo.
un Círculo de Educadores Sarmientinosun círculo de educadores
su voz ha sonado balbuceantesu voz sonó balbuceante
grita la muchacha grita la chica
mira de nuevo a la muchacha mira de nuevo a la chica
El nunca tuvo una mujer así, nunca tendrá una mujer así. El nunca tuvo, nunca tendrá, una mujer así.
limpia la navaja con cuidado limpia la hoja con cuidado
dice de pronto y se sonríe dice con fijeza y se sonríe



Esa cuestión de orificios

Recuerdo claramente la primera noche que los escuché. Fue, también, la primera vez La primera noche que los escuché fue, también, la primera vez
Tardé apenas un instante Tardé todavía un instante
Ya no se escuchaba ningún sonido No se escuchaba ya ningún sonido
o esa manera leve de apartarse el pelo de la cara. o la manera de apartarse cada tanto el pelo de la cara.
si ella alzaba la vista si ella alzaba los ojos
Recién cuando escuché el desplomarse de la persiana volví a dormirme. Recién volví a dormirme cuando escuché el desplomarse de la persiana.
No fue así. Cada vez se hizo peor. No fue así.
mi seriedad provinciana y las lagunas de mi formación, las lagunas de mi formación y mi seriedad provinciana,
Sé que lo que voy a decir suena repugnante, es repugnante, pero quiero contar las cosas Quiero contar las cosas
que estuvieran siempre subidas las persianas aquellas. que dejara siempre algo subidas las persianas.
Me quedé, en fin, despierto.Me quedé, en fin, a esperar.
Entonces empezó a suceder. Empecé a oírla.
Y escuché los gritosY los gritos
Para decirlo de una vez por todas: Para decirlo del modo más simple:
me dejaba consternado, con la sangre ferozmente revuelta.me dejaba consternado.
un día, sorpresivamente, un día, inesperadamente,
por alguna perversa razón, por una razón inexplicable,
Unicamente hubo esto, Sólo hubo esto,
Todo esto me decía y sin embargo no conseguía borrar el fogonazo de esas manos hambientas.Todo esto me decía, pero no conseguía borrar la imagen de esas manos.
Yo había sabido, lo había sabido desde el principio; Yo lo había sabido, desde el principio;
algo impredecible y sin embargo inminente.algo impredecible, pero inminente.
sonó cuando terminaba de apilar los libros. sonó cuando terminaba de limpiar de papeles la mesa.
Al tercer día volví a escuchar Al tercer o cuarto día volví a escuchar

sábado, noviembre 03, 2007

Citas citables

Luis Sepúlveda

Sabemos que el placer o bienestar que nos proporciona una obra de arte proviene de estados de ánimo que convergen por casualidad.

martes, octubre 30, 2007

You Kill Me

Amigos, prestadme oídos. No dejen pasar esta película. Téa Leoni, excelente. Pero la música y Ben Kingsley, superiores, geniales, extraordinarios; todos los premios para ellos.

viernes, octubre 26, 2007

apuntes sobre el blog

post totalmente off topic


Alexis Dziena es una actriz no muy popular por ahora. Actuó en Flores rotas; yo puse en este blog una foto de ella y en el tag de la imagen, en el alt puse su nombre y apellido; no la nombro más que ahí. Bueno, es una de las fuentes frecuentes de visitantes de este sitio.

Uno abre un blog no sabe para que, pero a veces le encuentra una razón de ser; otras veces lee por ahi como atraer visitantes; otras veces lee que hay centrarse, ofrecer contenido, y el público llega. Pero la verdad, no tengo idea de hacia adonde marcha el blog, ni para qué.

Es grande la popularidad del cine. Por eso parece inevitable al comentar cualquier libro mencionar las versiones que tuvo o tendrá en la pantalla; esa costumbre no me place, pero la he repetido.

Estoy por comentar un libro que se llama Los chicos desaparecen, donde las criaturas se desvanecen, en el aire, sin rastros, como Madeleine McCann desapareció. Se está filmando una versión platense, también. Ver noticia

lunes, octubre 15, 2007

David Toscana. Duelo por Miguel Pruneda

Anda uno por la vida con el oído atento a las recomendaciones, buscando pistas ciertas para encontrar buena literatura. Es bastante fácil encontrar recomendadores, todo el mundo tiene opinión formada sobre lo que sea incluyendo también libros y autores. Entonces hay que filtrar al recomendador, por ejemplo -y me voy a un extremo- cuando dice "no lo pude soltar hasta terminar, lo leí en dos semanas" listoooo, a otra cosa mariposa. La pista más cierta la da quien recomienda algo que me gustó y por las mismas razones, entonces posiblemente valga la pena seguirlo. También existe el criterio de autoridad, por ejemplo Fogwill recomendó como autor nuevo a David Toscana, entonces me animé a sacar este libro de la biblioteca.

Pero no hubo suerte. Hubo decepción. La novela insinúa y no concreta. Los personajes no son más que sus acciones. La trama se excede de sucesos casi inverosímiles; entiendo que esto no debe ser un obstáculo, pero todo suma (resta en este caso).

Si el protagonista vivió 30 años en la oficina, resulta raro que se revele tan exótico en este momento. Justo cuando el vecino decide embalsamar a otro vecino muerto de viejo; y justo quien debe escribir el discurso homenaje en la oficina trae a su novia para que se entregue al flirt. Y justo -también a Miguel Pruneda- se le da por investigar la desaparición de una niña (de hace 30 años); y también se ponen a develar la caída de un avión en el cerro.
Demasiadas cosas, todas sin mucho desarrollo y cuyo inicio es confuso o enigmático. Y luego todos, pero todos, los personajes (supuestamente mediocres burgueses todos) se ponen a representar escenas que podría relatar Cortázar para sus personajes parisinos, pero que no caen bien en el Monterrey que describe Toscana.
Los recuerdos de su niñez -al comienzo del libro- están muy bien narrados, y prometen lo que después no se cumple.

La prosa tiene un estilo propio. El tema es el hombre que cierra una etapa y no ha hecho nada memorable, y está apenado. Todo el libro está surcado de muerte: cadáveres, huesos, cementerios. En México la muerte es un asunto popular, ¿no? Hay una calle Degollado, otra Matamoros.

Dejadlo pasar, digo yo. Acá lo elogian de punta a punta.

sábado, octubre 13, 2007

Andrea Camilleri. La paciencia de la araña

Declaro que me gusta Camilleri y me gusta el comisario Salvo Montalbano. Esta novela cumple con cualquier expectativa: la intriga es original y razonable, todos los personajes siguen cumpliendo su papel (este libro es el último y uno más de la serie Montalbano), y el comisario descubre la verdad.

En verdad, todo resulta familiar: los policías, los caminos, los periodistas, las comidas. Creo que solo ha cambiado la moneda, ahora usan euros.
Un libro para disfrutar sin esfuerzo. Tiene encanto y gracia, como los anteriores. Apenas objetaría que al resolver el caso se extiende en aclarar lo que el desarrollo ya reveló (quizás para no dejar sin solución a lectores demasiado distraídos).

La señora Angila Zarco, rubia hasta la extenuación y parca en palabras, sirvió unos nada despreciables canelones en salsa, seguidos de conejo agridulce de la víspera, plato harto difícil de preparar, pues todo se basa en la exacta proporción entre vinagre y miel y en la adecuada amalgamación entre los trozos de conejo y la caponata (fritura de berenjenas, apio, alcaparras y tomate), dentro de la cual tiene que cocer la carne. Lo señora Zarco lo había hecho muy bien y, para acabar de redondearlo, le había espolvoreado una picadura de almendras tostadas. Además, es bien sabido que el conejo agridulce recién hecho es una cosa, pero si se come al día siguiente es algo muy distinto, pues gana mucho en sabor y aroma. En resumen, Montalbano se chupó los dedos.


Como curiosidad, La paciencia de la araña es el título de un disco de rock del año 1998, del grupo argentino Los Caballeros de la Quema. La Quema es un barrio, donde antaño se quemaba basura en la ciudad de Buenos Aires.

jueves, octubre 11, 2007

Doris Lessing ganó el premio Nobel

Angélica Gorodischer ha de estar contenta, se me ocurre.

Lo que sigue es el texto de una entrevista publicada, en 2005, en LA NACION. Muy buena.


Salvaje, rebelde y coqueta

sábado, octubre 06, 2007

John Cheever. Crónica de los Wapshot

Excelente libro.
Con toda honestidad Cheever escribe un relato que respeta los cimientos de la novela: contar una historia, desarrollar personajes.

Leander tiene dos hijos que salen de su casa y de su pueblo, a triunfar o al menos a trabajar y enriquecerse. Entre paréntesis, la sociedad estadounidense, sí que es optimista. Son lo menos fatalista que hay. Cada uno es responsable de si mismo, de sus éxitos y fracasos.

Entonces, los hermanos Washpot y el padre mayor son los protagonistas, pero toda la familia también. Hay por doquier ancianas deliciosas, Justine, Honora, Sarah. Hay jóvenes llenas de feromonas, Rosalie, Melissa.
Hay capítulos donde el relato remonta generaciones para atrás, pero la mayoría corresponden con el siglo XX. Uno de los hijos trabaja de programador para el gobierno, usando tarjetas perforadas (yo también tuve mis tarjetas perforadas, pero no viene al caso).
Es una crónica y un retrato de época. Hay mucho juego de clases, personas que suben, que bajan, nuevos ricos y portadores de apellido empobrecidos.

Estaba en el armario cuando oyó que Moses y Rosalie subían las escaleras y él iba diciendo:
-¿Qué puede haber de malo en algo que a los dos nos hará sentir contentos?
Honora cerró la puerta del armario cuando ellos entraban a la habitación.
Lo demás que Honora oyera -y oyó muchas cosas- no nos concierne. Esto no es un informe clínico. Sólo consideraremos el dilema de una anciana dama -nacida en la Polinesia, educada por la señorita Wilbur, filántropa y samaritana- llevada, sólo por su búsqueda de la verdad, al interior de un estrecho armario en una tarde de lluvia.

Esta es su primer novela (1957), y ganó el National Book Award.
Traducción (muy buena) de Maribel de Juan.

miércoles, octubre 03, 2007

Marcos Herrera. Ropa de fuego

Este libro ha ganado un premio. En la editorial lo llenan de elogios.

No me gustó. Pretencioso en la prosa, fallido en la trama, inverosímil en los personajes. Desparejo y sin rumbo.
La desgracia mayor es el desvarío y la inconsistencia que forman los protagonistas y la trama. Cuando hacen cosas, lo hacen de la nada, perfectamente podrían haber hecho lo contrario. Si un personaje es cortazariano en una hoja, en la siguiente es chandleriano, en la otra es de Saer, y así. Renglón a renglón parece una novela, en conjunto es un mezcla sin cuajar. Un revuelto.

En la revista Teína, Rubén A. Arribas lo dice mejor que yo, en una sección que se llama Libros que no.

¿Cuándo podremos demandar los lectores a las editoriales por publicidad engañosa?

lunes, octubre 01, 2007

Gabriel Rolón. Historias de diván

Los "ocho relatos de vida" que componen este libro están basados en casos reales.

Mi opinión: como literatura, horrible.
Tuve un pariente -murió ya- que fue un psicólogo reconocido. No conozco más de esa ciencia. Me cuesta creer que el psicoanálisis sea algo parecido a esto que leí; tiene que ser algo más. Más real, más humano. Tiene que ser.

Empero, llegué al final. Fue como ver Gran hermano. Una narración mal hecha, sobre asuntos mediocres; más allá de ser fácil de leer/seguir por tv, saber que son casos/participantes "reales" (aunque sea entre las comillas de ocultos guionistas, directores), esa bajada: "reality", de un modo misterioso nos alienta a soportar escenas y relatos que jamás aguantaríamos en ficciones, donde hay un autor a cargo de la invención.

sábado, septiembre 29, 2007

Javier Cercas. Soldados de Salamina

Hermosa novela que creo tuvo un éxito considerable.
Con prosa amena, comienza a develarse la trayectoria de uno de los fundadores de Falange, hacia atrás y hacia adelante, desde cuando fue fusilado, por los republicanos días antes de ser derrotados, junto con 200 presos más. Pero como en Operación masacre de Rodolfo Walsh, hay sobrevivientes, fusilados que viven.
La novela está dividida en tres, en la primer parte el relator es un escritor sin mucha fortuna que encuentra en la historia de Sánchez Mazas la inspiración perdida. Decide volver a la literatura escribiendo una historia real. Cuenta como fue conociendo el caso, encontrando documentos y testimonios.
La segunda parte -Soldados de Salamina- es el relato del caso.
En la tercera el autor retoma, dice que no está conforme con su "relato real"; aparece Roberto Bolaño -que habla sin pausa- en la historia y a partir de una casualidad empieza a seguir los pasos de un soldado republicano partícipe del fusilamiento (resulta este soldado haber sido colega de Bolaño en el camping de Los detectives salvajes)-posiblemente el que perdonó la vida del fusilado- que tiene una rica historia: la cuenta él mismo una vez encontrado por el autor después de ardua búsqueda. Ya viejito pero no arruinado. El soldado estuvo en muchas guerras, siempre del lado correcto. Y cerca del final hay una linda apología de la lucha por la libertad.

Me gustó mucho, es una novela con un poco de intriga, con buenos personajes -aunque no sea muy profunda la caracterización- y una buena historia. Sobre todo me gustó la prosa: es clara, fluida y tiene un aire latinoamericano. Lleva menos peso específico que otros libros peninsulares y nada de jerga moderna.

p. 105 "Dormía de día y caminaba de noche, evitando la publicidad de las carreteras y los pueblos, [...]"
p. 116 "Parece increíble que no tropezaran con Sánchez Mazas hasta llevar tres días instalados (el verbo desde luego es excesivo)."

La tapa tiene una notable foto de Robert Capa. Que acompaña perfectamente al contenido; bien por Tusquets.

Solo observo que milita el autor en el maniqueísmo; y creo yo más en el azar, en la necesidad y en los grises.


viernes, septiembre 28, 2007

Terminaron las vacaciones

Pasé unos días en la pánica llanura interminable, matizada de vacas negras y coloradas, el trigo todavía verde. Heló todos los días del invierno, decían los paisanos.

Al volver tengo en el blog tres comentarios de señores escritores, que lo parió. Gracias a todos los comentaristas.
Gustavo Nielsen agradeció así.
Gabriel Báñez recomendó a Naipul así.
Álvaro Naira saludó así.

miércoles, septiembre 12, 2007

Carta de Macedonio a Borges

Pequeños tesoros
LANACION.com | ADN Cultura | Martes 11 de setiembre de 2007


Carta de Macedonio Fernández a Jorge Luis Borges

Querido Jorge Luis:

Iré esta tarde y me quedaré a cenar si hay inconvenientes y estamos con ganas de trabajar. (Advertirás que las ganas de cenar las tengo aún con inconvenientes y sólo falta asegurarme las otras).

Tienes que disculparme no haber ido anoche. Soy tan distraído que iba para allá y en el camino me acuerdo de que me había quedado en casa. Estas distracciones frecuentes son una vergüenza y me olvido de avergonzarme también.

Estoy preocupado con la carta que ayer concluí y estampillé para vos; como te encontré antes de echarla al buzón tuve el aturdimiento de romperle el sobre y ponértela en el bolsillo: otra carta que por falta de dirección se habrá extraviado. Muchas de mis cartas no llegan, porque omito el sobre o las señas o el texto. Esto me tiene tan fastidiado que rogaría que se viniera a leer mi correspondencia en casa.

Su objeto es explicarle que si anoche vos y Pérez Ruiz en busca de Galíndez no dieron con la calle Coronda, debe ser creo, porque la han puesto presa para concluir con los asaltos que en ella se distribuían de continuo. A un español le robaron hasta la zeta, que tanto la necesitan para pronunciar la ese y aún para toser. Además, los asaltantes que prefieren esa calle por comodidad, quejáronse de que se la mantenía tan oscuro que escaseaba la luz para su trabajo y se veían forzados a asaltar de día, cuando debían descansar y dormir.

De modo que la calle Coronda antes era ésa y frecuentaba ese paraje, pero ahora es otra; creo que atiende al público de 10 a 4, seis horas. Lo más del tiempo lo pasa cruzada de veredas en algunas de las casas; quizá anoche estaba metida en lo de Galíndez: ese día le tocó a él vivir en la calle.

Es por turnos y éste es el de que yo me calle.

Macedonio Fernández

domingo, septiembre 09, 2007

Gustavo Nielsen. Playa quemada


Siete cuentos cortos, que conforman una unidad, de estilo y tema. Publicado en 1994, ha sido reeditado 12 años después, por suerte.


1. Alucinantes caracoles
Se entiende que apellidado sea uno Nielsen, y escritor, tenga siempre presente el crimen de Turdera, y la tentación de decir algo lo ronde. Este cuento es una recreación de La intrusa, y flojillo.

2. Adentro y afuera
Un cuento de horror, digno de pertenecer a las Historias extraordinarias. El protagonista trabaja lavando cadáveres. Ufff, muy fuerte. No se puede contar sin revelarlo, así que solo digo es estremecedor. Brillante.

3. El círculo de los ojos de Fabiana
Otro cuento de horror, el más largo. En este caso sobre la locura. Y con mucho suspenso, porque el signo de la demencia pasa de hermano a hermana, como una hamaca que va y viene. Muy muy bueno. Termina con tijeras empuñadas, a lo Hitchcock. Se puede leer acá.

4. Tatuaje de cartón
Ahora, horror fantástico. Un padre adúltero, un rompecabezas que obliga a ser resuelto, una imagen ambigua que delata la traición. El final es un poquito confuso.

5. Magalí
Terrible historia, excelente cuento.
Un editor o periodista divorciado, comparte la tenencia de su hija. En la empresa -están por lanzar un suplemento o revista erótica- deciden estimularlo, o despertarlo, porque necesitan que genere un trabajo brillante. Y le mandan una ayudante de veinte años, con la cual entra en intimidad desde el primer día. Esto ya es bastante perverso, pero no demasiado. Llegan los días en que custodia a su hija, se demuestran cariño con juegos de manos... incesto, lo que faltaba, pero esto no es nada... la hijita... padece del Síndrome de Down... es "mogolita" como dice la veinteañera. Pasan algunas cosas más y termina con la ayudante que se pone la ropa de la hija -ambas no usan calzones- y le dice "Papi".

6. Las fotos
La clase trabajadora viaja en tren. Relata un expresidiario, que está medio tocate un tango. Mucha transcripción de la realidad. Bueno.

7. Playa quemada
Una erupción transforma a los veraneantes en maniquíes de lava negra, cadáveres petrificados. Los trastornados parientes los rescatan o vigilan, pero las estatuas negras, milímetro a milímetro, todos los días, se mueven buscando el mar. Es horrible pero demasiado increíble. Este cuento fuerza la realidad, es género fantástico, sin ambiguedad posible. Eso lo perjudica; el único que no me gustó.

sábado, septiembre 08, 2007

Belén Gopegui. Lo real

Belén Gopegui

Vamos por la calle sabiendo que nos odian; el que trabaja el doble de horas que nosotros y nosotras y cobra lo mismo sueña con abofetearnos; el que vacía cestos de goma con escombros en el contenedor mientras nosotras y nosotros estamos en la oficina y tomamos dos cafés y hablamos por teléfono, ése hundiría el puño en nuestras costillas con placer; la mendiga quisiera despojar a nuestros hijos de sus abrigos de colores.

Esta es la historia de una vida, la de Gómez Risco, que trabaja en los medios de comunicación durante los años que siguieron al franquismo en España. Sin tensión Gopegui reseña los momentos de una vida, siempre con la mirada fría. En la página 360 recién se narra algo, en cinco páginas muere la amante esposa del protagonista. Esas páginas son la excepción, en el resto se cuentan cosas pasadas, no hay narración; por ejemplo, Gómez vive con su amada novia, que en dos renglones lo abandona; nada en el relato mostró ni el amor, ni el desengaño, ni la traición.
Porque el centro del relato son las relaciones laborales, económicas y sociales.
Y llegamos al quid, a la fuente: la visión del mundo que tiene la novelista y el protagonista. Se trata de un mundo donde, o se es un tonto infeliz, o un miserable. No hay otras opciones, no hay grises, no existen las virtudes, los pecados, los defectos, las dudas, nada de nada más que el poder, y el odio.
Como me resultó falso, increíble, y hasta tonto ese planteo, en ningún momento "creí" en la novela y en Gómez Risco.
Me quedo con Chesterton, "...hay en el alma tintes más desconcertantes, más innumerables y más anónimos que los colores de una selva otoñal..."

No me gustó. Quizás haya quien viva en el mundo como lo vió Belén Gopegui; a ellas y ellos podrá gustarle, porque la prosa es llevadera.

domingo, septiembre 02, 2007

V. S. Naipaul, Los simuladores

Esta novela no me gustó mucho, lo cual lamento porque tenía en mente que me iba a gustar Naipaul. Que -btw- se llama Vidiathar Surajprasad, por lo cual entiendo que su nombre de guerra sea V.S.

Hay colecciones o editoriales, o épocas, que entregan obras parecidas. Sin duda Planeta, y Anagrama también, tienen hoy colecciones sin sorpresas. También Seix Barral en los 70, tuvo una colección homogénea. Obras largas, detalladas, "realistas". Aburridas, sí, me animo a decirlo. En esa línea está Los simuladores.

Es un relato hecho desde el retiro -o el fin de los trabajos- de un político-funcionario de una colonia británica, que incluye infancia, juventud, esplendor y caída. Primera -y enorme- dificultad: el relato está compuesto desde adentro; para mí, que no soy ni inglés ni británico, ni kelper siquiera, tampoco negro o mulato o amerindio, ni musulmán ni hindi, para mí que soy un mero lector que lee 40 años después y muchos kilómetros alejados del escenario de los hechos, para mí, no tuvo el escritor ni una atención. Y así, sin explicaciones ni alusiones, es dificilísimo entender que está pasando. Por ejemplo, se habla al principio de un matrimonio mixto; muchas páginas después entiendo que se trata de una mujer blanca con un descendiente de indios (de la India). Pero esta oscuridad no es voluntad del autor, es que -ya lo dije- el relato no está pensado para personas ignorantes de la posición, y origen, que tiene en la sociedad el autor-relator. En cuanto a las relaciones sociales, políticas, de prestigio, raciales, culturales y sociales que son omnipresentes, la mayoría de las veces no podía seguirlas; porque si de repente hay un cuestión de prestigio por la claridad de la piel, pero no se entiende cual de los contendores es más oscuro, cual menos, la experiencia de seguir el relato no es muy satisfactoria.

Por otro lado, el relato es largo, lleno de detalles que muchas veces no aportan más que páginas. Cuando la acción se precipita, mejora.



Foto sacada en Trinidad, que es una isla de América Central, según nos informa la internet.

domingo, agosto 26, 2007

Florencia Abbate. Magic resort

Estoy descubriendo una categoría bastante poblada: libros que terminan sin haber empezado. Por ejemplo, las que comenté en este blog, de Terranova, Bizzio, Guebel, incluso Aira. Libros de pocas páginas llenos de blanco, de citas o con ilustraciones. Hasta el plagio de Di Nucci parece ser un extremo en esta línea: ya no tenía manera de extenderse más, no había como estirar el contenido, entonces, derecho al copy paste.
Será que la editorial exige 100 páginas, suponiendo que los compradores desconfían de libros más angostos. Yo desconfío.

En Magic resort hay varios personajes, que se cruzan por ahí. Comparten la juventud, la tendencia a la vida interior, la falta de incentivos por ganarse el pan con el sudor de sus frentes, y la correspondiente necesidad de llenar el vacío que ese tiempo nos ocupa a los mortales que no somos de tinta. Comparten también la prosa, la manera de expresarse (basta de mails llenos de lírica, por favor).
Y estos chicos van por la vida, este librito relata idas y venidas que no tienen acción en realidad, son devenires de la nada. Esta gente siempre está escuchando música. Y cada momento debe ser asociado a un tema, un autor, un intérprete.
No falta, más bien sobra, la clase de cosas que solo pasan en las malas películas: casamientos instantáneos, documentales de guerra (donde hay muchos muertos pero son todos inocentes), cambios de escenario (Londres, Patagonia, Barcelona, esos lugares), y padres que nunca han pegado un bofetón, por caracterizarlos de alguna manera.

El estilo de Abbate me gustó; del todo ajeno a la transcripción y a la oralidad.

Comparto lo que dicen acá: "un texto que no consigue equilibrar sus pretensiones líricas con la narración, que nunca llega a encontrar una dirección clara."

Abbate

En 1979, 1980, la profesora Abbate daba clases de Castellano, o Literatura quizás. Era excelente profesora, severa, justa y seria. Muy cada tanto se reía de manera hermosa. Tenía la piel muy blanca, y ojeras oscuras, profundas. En el imaginario de sus alumnos respondían a noches plenas de sexo. Parecía muy cansada. Además estaba siempre embarazada. Obviamente de tanto copular.

Florencia Abbate (en la foto) nació en 1976. Si es hija de la profesora Abbate, que hace 30 años enseñaba Castellano a púberes brutales, me doy cuenta que sería la razón cierta de tanto cansancio.

El recurso del fuego

En 28 weeks later, dos minutos están poblados de fuego. La llamarada, a lo grande, es una imagen que puede elevar cualquier película. En este caso están puestas con sabiduría; son solo dos minutos. Pero en Sunshine, hay noventa minutos de fuego. Maravillosos.

domingo, agosto 19, 2007

Juan Terranova. El caníbal

Ediciones Deldragón es una editorial joven y pequeña, creo. En este caso la edición no presenta lujos, pero es en todo correcta. Son 142 páginas con mucho blanco, que se leen en 80 minutos de corrido.

La novela está hecha de:
.-unos pocos diálogos, sobre literatura, sobre las editoriales, sobre el periodismo.
.-muchos recortes de prensa, policiales, y alguno sobre la gran debacle argentina de 2001 y 2002.
.-las dificultades del protagonista (y relator) para publicar.
.-apenas cinco hojas que tratan de la chica que llega a ser casi su novia.
.-algunos personajes secundarios.
.-un chiste, algunas anécdotas.

Entonces, esta novela no tiene casi nada. Los avatares (por nombrarlos de alguna manera) son tristes o melancólicos, pero sobre todo, intrascendentes, mínimos y sin gracia.
La prosa tiene el color del contenido: gris corrección.
Leer este relato es como mirar televisión -un partido de la B de mitad de campeonato-, materia de olvido instantáneo. Como hojear diarios. No es aburrido. Es algo parecido a una charla de café.

PD:
el autor escribe un excelente blog, ¿Cuál es la pregunta, Terranova?.

sábado, agosto 18, 2007

Mario Mactas tiene blog

Mactas está en internet, y escribe así de bien:

España
. A menudo pienso en España. En los años dorados, cuando fui extranjero.
Llevo a España en el corazón, aunque sé que, en gran medida, España es una invención de Hemingway. Una genial invención de Hemingway, y los españoles.
El aire es allí algo salado, y el olor general está entre la gasolina y el bacalao.
Mujeres y hombres viven en igualdad, confraternizan en bares y tascas y son capaces de zurcir un destino común, hacia delante, después de la guerra y la dictadura que rehusaron repetir.
Pienso en la comida, en los caminos, en los pueblos chicos sobre el mar o en la montaña. Pienso en Pilar.
Hay algo allí que no está demasiado en otras partes: cierta celebración constante de la vida. No está proscripta la melancolía, desde luego, pero se prefiere el gozo de los días. Entre nosotros, en cambio, es grande el prestigio de la tristeza:más triste,mejor.
España.
Por donde no pasaron la Ilustración ni el psicoanálisis.
España del Rey, de la democracia moderna, del acuerdo, de Dalí, de Goya, de Cervantes, de los científicos que en Murcia están encontrándole la vuelta a la enfermedad que se llevó por delante a Fontanarrosa. España de Plácido, de Felipe, de Picasso, de Almodóvar, de Penélope Cruz –reina de las morenas de la Tierra- , de los toros que mata José Tomás.

Aunque ahora parece que tiene colaboradores, no han entendido que una bitácora es algo personal; los amigos de Mactas serán magníficas personas, pero que cultiven en otro lado.

sábado, agosto 11, 2007

Isak Dinesen. Carnaval

Como me encantó Lejos de África, agarré Carnaval, de editorial Bruguera, Narradores de hoy, que es un conjunto de inéditos; Recreaciones y cuentos póstumos, dice en la segunda página. En efecto, algunos cuentos están inconclusos, otros parecen borradores, pero algunos son de todos modos excelentes. Tiene cinco páginas de Vargas Llosa a modo de introducción que son bastante buenas.
Carnaval es el relato más largo, pero justo el más confuso y aburrido.
Hay uno que parece un folletín, lleno de intrigas cruzadas, y se trunca en lo mejor.

Un viajero famoso dijo de la aristocracia bergamasca, que la mitad de ella estaba loca de malicia y de lujuria. Que constituía una raza aislada, con la mente fósil como la lava, y con la sangre espesa y caliente. Su sentido del humor está encarnado en la figura del Arlecchino de Bérgamo, que es salvaje como un búfalo y ágil como una cabra, presenta un rostro ennegrecido, una voz áspera, bigotes de gato, una vestimenta llena de parches como la piel de un leopardo, y una cola de zorro en el sombrero.

Hay un par cortos que son de misterio, que sí están completos, son de lo mejor. También una versión de Jack El destripador, cuando llega al final de su vida, hecho un ancianito que "tenía la curiosa manía de observar con atención sus propias manos".
Dinesen escribe bien, tiene ideas, crea personajes bien hechos.

Entonces, un libro muy desparejo.

domingo, agosto 05, 2007

Orhan Pamuk, Nieve

No he estado a la altura, lo confieso, que me perdone Pamuk, no dí la talla. Los años, el genotipo, ciertos excesos; si leí Conversación en la Catedral siendo muy joven, no entendí nada, y volví a leerla unos años después, la entendí y me gustó, quiere decir que alguna vez estuve despierto. Porque esta novela no es difícil, estoy seguro de eso, y no pude seguirla. Apenas tiene la dificultad de los nombres poblados de letras K, las circunstancias del país turco, de la religión y la sombra de Atatürk. Reconozco que de Atatürk solo sé lo que dijo Sturgeon en un buen cuento, "[...] alguien que había llegado a una posición de dictador de una nación, abdicaba luego de haber alcanzado su meta." Estas líneas me han seguido décadas, pero los renglones de Pamuk me dejaron apenas pasada la página, o antes. Realmente, no estoy en condiciones.

Pero hay muchas tramas, y cerca del final el autor genera el suspenso con maestría, porque ya sabemos que Ka y la hermosa Ipek no volverán a verse pero estamos atrapados para saber cómo ha pasado eso.

Solo percibió a la verdadera Ípek cuando le quitó la ropa a tirones y la dejó desnuda con torpeza y una brusquedad un poco salvaje. Tenía los pechos enormes, la piel de sus hombros y su cuello era muy suave y olía a algo curioso y extraño.


Es una novela de inimputables. Cuenta cosas terribles, pero no hay manera de sentir algo más que compasión y aburrimiento. La civilización ha generado monstruos, pero cada componente del género humano es inocente, dice Pamuk; parece que la maldad no existe, que no hay buenos y malos, ni ética ni moral, ni santos ni héroes, nada de nada. Entonces, ¿cómo conmover al lector con una novela que cubre de asepsia todos los actos de la humanidad?

Este párrafo creo que está puesto para dejar claro que en Turquía las cosas son complicadas, casi nada de la novela tiene tantas dificultades, pero alcanza para explicar las muchas cuestiones donde yo no sabía de que hablaban:
-¿Y quiénes somos "nosotros", señor mío?- le preguntaron desde atrás-. ¿Los turcos, los kurdos, los locales, los terekeme, los azeríes, los circasianos, los turcomanos, los de Kars? ¿Quiénes?


En resumen, muy fría. En las antípodas de lo que quiero yo de la literatura, la emoción.

Séame permitido un asunto personal. Ni loco ni mamado voy a Turquía; ellos allá, yo acá o en otros lados, pero a Estambul ni en bergantín pienso acercarme. De veras lo digo, hay miedos que nos pueden seguir desde niños; y ver a Hamidou -el jefe de la prisión- dejando el garrote, sacarse el cinturón, y abrirse la bragueta, es una experiencia no apta para menores de 35.

Paul L. Smith

miércoles, julio 25, 2007

Harry Potter y las reliquias de la Muerte

Es una traducción tan buena como las anteriores. El contenido es el de siempre, todos idénticos, con el plus de emoción que da el cerrar tan larga historia.


martes, julio 24, 2007

Roberto Fontanarrosa

Un minuto y medio; habla de si mismo como escritor. Muy buena entrevista, que por la cara pienso que debe ser del 2006 o 2007.

sábado, julio 14, 2007

Luis María Pescetti. El ciudadano de mis zapatos

Novela escrita en primera persona, que cuenta los pasos iniciales del relator en la vida adulta, a saber: muerte paterna, primeros amores, vocación, frustración. Los capítulos 1 y 2 son extraordinarios. Santiago descubre la pasión amorosa, su padre muere. Conmovedor, tierno y sensible, el autor escribe con sencillez. Escribe como dice Borges que debe hacerse, como quien cuenta. Maravilloso comienzo.
Pero después se empantana, los capítulos se llenan de diálogos -transcripciones mejor dicho. La acción se demora y los problemas que se presentan no son menos comunes que los de cualquier vecino. Igualmente se deja leer. Hay un aspecto educativo, sobre la Industria del Cáncer, que suena verosímil y doloroso. Porque el padre muere de un infarto en medio del plan que la Industria del Cáncer había preparado para sus últimos días. También nos recuerda como se vivía en Argentina cuando ocupaba la presidencia Raúl Alfonsín.

En el edificio nos había tocado corte de luz, subí por la escalera. Llegué al depto. No había más cartas. Justo cuando cerré la puerta oí que arrancaba la heladera, había vuelto la luz. No estaba mal. El aire todavía fresco, ya tenía mi pasaje para Gesell, venía de estar en el pueblo, acababa de volver la luz. No digamos que era la vida que me sonreía, pero no estaba tan mal.

Por lo que cuenta estaba el país en uno de esos ciclos de achicamiento que suele tener (se van los mejores, empujados por la ambición, expulsados por la frustración). De hecho, Pescetti hizo carrera en el exterior.

A continuación un ejemplo representativo de gran parte de las páginas:
[...]
─Los puntos te los puede sacar un panadero con los dientes, no hace falta que sea Christian Barnard.
─Yo prefiero creer que me atendió Paracelso, no fijarme en gastos.
─Si no te cobró un mango, hijo de puta.
─Por eso... creo que ya está el agua.
─Está el agua, Cecilia.
─...esperen, que ya termino.
─Mirá que ya hace ruidito.
─Me falta un párrafo.
─Se va a hervir.
─Che ¿son manquitos ustedes? (se levantó a preparar el mate) ¿qué hacés Santiago?
─Al final ¿le hablaste a Carla? (preguntó Poema mientras cortaba un pedazo de torta).
[...]

Esta situación es bien argentina, tomar mate, charlar, comer torta. Es una novela de situaciones y personajes locales, no están globalizados ni conocen el castellano neutro.

Calificación: a favor. En estrellitas... no es fácil...





Luis Pescetti ha hecha una gran carrera como artista para niños; tiene un sitio que mantiene como cartelera y archivo: http://www.luispescetti.com/

César Aira. La mendiga

Esta novela no me gustó nada. Porque los personajes no llegan a cuajar ni en el principio ni en el final; porque no hay claridad en el juego del relato que relata otro relato que es un guión de telenovela, etc etc; porque las arbitrariedades del relato incluyen los fundamentos de los personajes. Porque no tiene suspenso ni genera interés para ver como se desenvuelve la trama.
Apenas hay algunas oraciones graciosas, y uno o dos párrafos también; falta la nota de humor que ha distinguido otras novelas de Aira.
Además la edición de Mondadori es horrible: la tapa blanda de papel corrugado y satinado es desagradable al tacto. El diseño gris sucio es feo. Y está mal pegado o cortado porque falta margen en la parte interior de las páginas.
2/10

lunes, julio 09, 2007

Liliana Bodoc en el diario del domingo

Como ya conté, tengo ganas de leer a Bodoc.
En este reportaje cuenta algo que nunca hubiese adivinado. De grande, se convirtió al islam. Como Cassius Clay, así.

Personajes
Fue ama de casa y docente hasta 2002, cuando la publicación de La saga de los confines la transformó en una de las escritoras argentinas más exitosas y creadora de la épica fantástica latinoamericana. La comparan con la autora de Harry Potter, J.K. Rowling. Ahora publica Memorias impuras, su primera novela para adultos
LANACION.com | Revista | Domingo 8 de julio de 2007

sábado, junio 30, 2007

Isak Dinesen. Lejos de África

Suscribo en cada letra y cada punto este extracto de la solapa.

Para Isak Dinesen, África fue, más que el espacio de una libertad, el escenario de un destino. Esa mujer orgullosa de su estirpe llegó a convertirse en una abnegada enfermera y una emprendedora mujer de negocios. África no la defraduó.
[...] Durante toda su vida la escritora conservó la memoria de esos años duros y fascinados como una especie de tiempo mágico donde pudo conjugar libertad y fatalidad, amor y desgracia.
Poseída por la pasión -y la necesidad- de Sherezade, Isak Dinesen nos cuenta un cuento que se prolonga a lo largo de páginas y páginas encantadas. El cuento de su vida en África y el cuento de la vida de los que la rodeaban -europeos o somalíes, kikuyus o masais-. En cierto modo y a pesar de todos los avatares de una vida que tuvo episodios de extrema dureza, Isak Dinesen nunca perdió la inocencia hechizante de quien tiene la pasión de contar. Reveses y malfortunas se suspenden cuando alguien comienza con "Había una vez...". Tuvo la suerte de vivir entre personas que sabían apreciar por encima de cualquier cosa los poderes de la imaginación. Esta Sherezade nórdica tuvo también el privilegio de fundir las más soterradas tradiciones fabuladoras occidentales con las tradiciones de pueblos a los que el colonialismo europeo introdujo de golpe -y despiadadamente- en la Historia. Y es curioso que esa mujer que posiblemente jamás dudó de que Europa tenía que ejercer una función cilizadora en África -y hoy sabemos bien hasta que punto la noción de civilización puede ser ambigua- pudo, sin proponérselo y merced a la limpieza de su mirada, mostrarnos como una cultura más fuerte y emprendedora podía terminar destruyendo y dejando sin raíces a otras, débiles y desarmadas.

Impecable traducción de Barbara McShane y Javier Alfaya.

¿Hay algo más melacólico y elegante que una jirafa? Este libro es una jirafa que se desliza en la niebla del amanecer.

Juan Carlos Martini. El agua en los pulmones

De un libro que prometía Tres novelas policiales leí solo la primera. Que no está mal, mirada desde los límites del género: la vertiente "dura" del policial o novela negra. Pero nada más.

Jostein Gaarder. El castillo de las ranas

Novelita bastante aburrida, seriamente perjudicada por la voluntad del autor de dar explicación psicológica a la trama de los sueños.
Se trata de la aventura de un chico en un reino de ranas y gnomos, renacuajos y salamandras. Pero todo lo que pasa tiene una clave psicológica correspondiente en la vida real del niño: desarraigo, muerte del abuelo, y así.
Las aventuras son bastante mediocres e increíbles; luego el autor gasta líneas en justificar los sucesos para que sean sueños perfectamente interpretados conociendo la historia de Kristoffer.
¿Qué puede disfrutar un niño -un lector- descubriendo metáforas oníricas? Nada. Un niño (un lector) disfrutaría las aventuras de otro si estuviesen bien contadas.
En cuanto a la novela como manual de los sueños y su significado, es elemental; quiero decir tan simple (o básica) que fastidia.