domingo, diciembre 10, 2006

Deja vu

Denzel Washington con los años está un poco más grueso, y tiene un gesto que antes no había notado: se muestra como un personaje de muy buen humor que sabe hacer chistes y reírse por puro placer. Siempre tuvo linda sonrisa, y ahora agregó una risa sincera.

Deja vu comienza como una película de investigación policial con la apropiada cantidad de aportes forenses. (Este recurso nació con Sherlock Holmes y está sin duda en apogeo.)

Hay 300 muertos en un atentado terrorista así que dirige la investigación un grupo especial -e incorporan al agente Doug Carlin (de explosivos) porque lo ven hacer los mejores aportes. Y en una super secreta base militar le muestran una instalación extraordinaria: en una pantalla pueden ver (y oír) desde cualquier ángulo lo que ha sucedido en cualquier parte de la ciudad hace cuatro días y medio (con computadoras manejan el foco deseado). Pero ni un instante antes ni después que cuatro días y medio. Porque la computadora que genera estas imágenes es lo que demora en reconstruirlas en base a lo capturado por varios satélites y no hay posibilidad de cambiar el desfase temporal. O sea, muy extraño, muy complicado. Porque dicen que con el satélite atraviesan las paredes. El efecto mostrado es que tuviesen una video invisible que toma lo que quieren sin restricciones.
Y este es el mejor momento del film. Hay un Gran Hermano que toma absolutamente todo lo que hacemos todos en cualquier lugar. Es escalofriante como espían a la chica hablando con los canarios, en la ducha, ven lo que escribe, toman el primer plano de la cara mientras piensa. Muy fuerte. Muy bien por los guionistas.

Avanza la investigación, que abunda en queries, ordinarios (móviles, clasificados, etc) y extraordinarios, por ejemplo buscan la aparición en "todas" las filmaciones de "todas" las cámaras existentes en la ciudad, un bolso que coincida con uno que saben que pertenece al terrorista. Crean un arquetipo, y lo mandan al programa de reconocimiento de imágenes, ¡y en 3 minutos aparece el terrorista con su bolsito filmado en un garage!

Entonces el complicadísimo sistema del Hermano Grande resulta ser que no es tal, sino un túnel del tiempo abierto por accidente que no saben manejar, apenas sí usar. Y la película pierde inspiración y una vez más se ahorca la paradoja del viaje al pasado que modifica el futuro donde está dicho viaje... pero bueno, así es Hollywood. El único túnel del tiempo que ha resuelto este escollo es el de Connie Willis en Doomsday Book.

Hay todavía tiempo para un invento más. Fuera del área geográfica alcanzada por el túnel/video/pantalla del tiempo aun es posible hacerlo andar pero hay que acercar un artefacto portátil, con forma de casco. Entonces Washington sigue los pasos del terrorista que no ve de acuerdo al rumbo que le dictan desde la base donde ven al terrista mientras -hace cuatro días- asesina al amigo de Washington que con cuatro días de diferencia ve en el piso la marca del cuerpo muerto. Y dice "preparaos para ver un crimen".

Y la última hora alcanza para llenar la película de escenas y diálogos vistos innumerables veces y cerrar de la manera más estereotipada posible.

2 comentarios:

  1. Este tipo de tramas a mí me superan: requieren una "voluntaria suspensión de la incredulidad" (como decía Coleridge) tan grande que excede mis mecanismos de defensa más básicos.

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  2. Personalmente me aburrió, las lagunas de la película las intentan rellenar con "tonterías" aun más aburridas, nos intentan sorprender con trucos baratos, y está totalmente desestructurada, le doy un 2...

    Un saludo

    http://cripto.blogspot.com/

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