miércoles, noviembre 08, 2006

Andrew Crumey. Pfitz

Novela juguetona, donde los personajes crean personajes que crean historias, y las cosas se enredan de una manera muy moderna, poco clara y donde -como suele suceder- junto con la claridad se desvanece el interés del lector.
Pero es de fácil lectura. Hay un par de protagonistas a los cuales se le puede tomar cariño: el equívoco Pfitz, y la hermosa biógrafa.

Pero no vale gran cosa. Si hasta Cervantes y Homero jugaron estos juegos. De novedosos no tienen nada; y su ejecución es apenas discreta. Por ej, que el simpático [xx] resulte ser un error de lectura, es ingenioso pero muy poco sorprendente. Y muy poco profundo. La novela no deja huella.

El mejor relato que he leído con personajes que saben que lo son, es -por lejos- Niebla de Miguel De Unamuno.

5 comentarios:

  1. ¡Buf! Acabo de hacer la reseña de este libro y estoy en total desacuerdo contigo. La estructura de la novela me parece impecable. Yo cogí cariño a varios personajes. La idea de la emergencia de un autor como resultado de la combinación de varios que están a su cargo me encantó...
    Coincido en que es de fácil lectura, pero no en lo de que no deja huella.

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  2. Post Data: En mi página, al lado del extracto hay un '[-]'. Si se pulsa, el extracto desaparece. :-)

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  3. Era el único de Crumey en la biblioteca, lo agarré por estar recomendado en tu blog y en otros también.
    La estructura es coherente, pero superflua. No es una necesidad interna de la novela el juego de los personajes que crean personajes. Me pareció entretenida pero livianaza.
    Pero son gustos, y a veces momentaneos. Un abrazo.

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  4. En el compartir está la gracia, pero también en el disentir. Si a todos nos gustara lo mismo el mundo sería un poco monótono.

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  5. Me pareció solo para pasar un momento más o menos agradable. No me dejó nada

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