lunes, noviembre 20, 2006

Mario Fortunato. El arte de perder peso

Novela tranquila que conviene leer sin forzar el ritmo.
Con saltos temporales, con transcripciones, confesiones, en primera y tercera persona, en forma directa e indirecta, se cuentan varias vidas que se cruzaron en un hotel, en Túnez, donde uno de ellos entregó su alma, quiero decir que se murió.
La novela comienza con una enigmática carta que se copia en el final. Así que varios hilos quedan anudados, y algunas tramas abiertas.
Sin abusar en detalles los personajes son bien definidos. Muchos son homosexuales, pero como si tuviesen ojos verdes, tanto da. No tiene importancia (creo yo, quizás estoy errando feo).

La tapa es hermosa. El contenido no es memorable, pero puede agradar.

domingo, noviembre 19, 2006

Daniel Guebel. El terrorista

El terroristaEn el diario Perfil escribe Daniel Guebel una nota llena de humor sobre la entrega de un premio literario. Como Guebel es periodista y escritor premiado, intento conocer algo de su obra.

Leo entonces, El terrorista.
Es una novelita muy corta que en dos horas se liquida. Dos horas tiradas a la basura.

Con prosa de estudiante secundario, infestada de lugares comunes y frases hechas, se cuenta la vida completa de un señor.
Cada capítulo tiene en común con el anterior la encuadernación. Por lo demás, es tan deshilvanado el desarrollo y el protagonista, que bien podrían ser de distintos relatos (todos malos).

A otra cosa mariposa.

César Aira. La liebre

En la contratapa dice que "reina el humor sutil"; inevitablemente pienso que puede abundar en muchas cosas pero no en gracia. Error. El atractivo principal de esta novela es el humor sutil que reina campante hasta el final (con apoteosis incluida).
Como suele hacer Aira, no hay un intento de situar a los personajes en su sociedad histórica y geográfica. Aunque cuando quiere sí (es un hermoso caso de libertad creativa); tampoco está atado a la fantasía, pero por ejemplo si los indios deben ser modelos de cortesía, lo serán. Y con gran coherencia. Pero también puede relatar una degüello de enorme verosimilitud. Y hacer a los indios andar espejados de grasa. Ojo, no es un disparate esta novela; o sí lo es, pero no en su coherencia interna, en su desarrollo y desenlace. Es una fantasía, el acto de un mago creativo y zumbón.

Se trata de una excursión a los indios rosistas, de un naturalista inglés, un joven acuarelista y un baqueano. Y todos son mucho más que eso.
Pero bueno, no importa tanto la trama porque podría decirse que es una sucesión de andanzas. Y lo importante es la prosa, amena, llena de gracia.

Salvo los guerreros que iban cerca de Cafulcurá, con unas chuzas larguísimas, los demás iban sin armas, de sport.
Y también valen oro los personajes, principales y secundarios; el capítulo de Rosas y Manuelita es de antología (está al inicio, donde casi siempre Aira da lo mejor de sí).
Me gustó bastante.
Como con Palimp parece que estamos pasando revista a César Aira, aporto esta novela en el escalón inmediato inferior a Ema la cautiva.

sábado, noviembre 11, 2006

Gabriel Báñez. Virgen

VirgenRecomendación mediante, de un escritor y periodista, con blog, me entero que existe Gabriel Báñez -escritor, editor y periodista, con blog (lamentablemente en letras blancas con fondo negro)-. Enterado pues, leo Virgen.

Es una historia de amor. Entre el cura a cargo de la parroquia de Ensenada y una chica belga que llega a la Argentina porque su madre es judía y huyen de la segunda guerra mundial.
Y la madre muere, y el padre de Sara no es el infeliz que parece y vuelve a Europa a luchar en otra guerra. Entonces Sara queda a cargo del padre Bernardo Benzano. El sacerdote es un estudioso de los milagros de la Virgen; de los perfumes que la envuelven; y también estudia el Mal.
Y la chica es milagrosa. Aparece la Virgen, los tranvías se niegan a marchar.
Pasan unos años, Sara se hace mujer, surge el peronismo en la Argentina. La vocación de Benzano flaquea tanto que se hace croto y desaparece. Los dos últimos capítulos los reservo.
Hasta aquí parte de la trama. La sociedad donde transcurren estos años es parte importante del relato. Ensenada: población barrosa, donde se recrea la revolución industrial. La inmigración, los prostíbulos, los orfanatos. La epopeya de los cabecitas negras, las ideologías importadas (fascismo, anarquismo), el catecismo católico. Los personajes son hijos de su tiempo, protagonistas de la crónica de esos días.
Están también los milagros, y el misterio de los milagros.

Báñez escribe una prosa cautivante. Decidió envolver su relato en aromas y perfumes. Así, entre miasmas, nieblas, bosta, vísceras, sulfuros y aromas del riacho, surge la ambrosía celestial que anuncia a la Virgen, el rocío del amor. Toda la novela está cifrada en olores.

Es una novela estupenda que integra lo general y lo particular. Una historia de amor, y un relato de ciertos años en cierto país. Pero la emoción máxima la produce el relato amoroso. Y más de un lector terminará lagrimeando. No estoy acertando con el elogio, voy de nuevo. Digo que me encantó, que la leí fascinado, apenas acordandome de respirar entre capítulo y capítulo.

El estilo a mí me recordó a Belgrano Rawson sin humor y a César Aira contenido. Escribe así:

Quiso moverse pero no pudo. Un ardor de luz le trituraba los huesos.

miércoles, noviembre 08, 2006

Andrew Crumey. Pfitz

Novela juguetona, donde los personajes crean personajes que crean historias, y las cosas se enredan de una manera muy moderna, poco clara y donde -como suele suceder- junto con la claridad se desvanece el interés del lector.
Pero es de fácil lectura. Hay un par de protagonistas a los cuales se le puede tomar cariño: el equívoco Pfitz, y la hermosa biógrafa.

Pero no vale gran cosa. Si hasta Cervantes y Homero jugaron estos juegos. De novedosos no tienen nada; y su ejecución es apenas discreta. Por ej, que el simpático [xx] resulte ser un error de lectura, es ingenioso pero muy poco sorprendente. Y muy poco profundo. La novela no deja huella.

El mejor relato que he leído con personajes que saben que lo son, es -por lejos- Niebla de Miguel De Unamuno.

la ciencia avanza que es una barbaridad

Nace un bebé de un embrión que estuvo congelado 13 años.
Pongamos que se llame Juanito. Ha nacido...¿hace 13 años que es persona? Ni en pedo. Y para los padres genéticos es su hijo de 1993, nacido en 2006. ¿Pueden decir: acabo de tener un hijo? ¿por qué no? los hijos postmortem existen desde siempre, esto sería una extensión del caso.
Nota: madre biológica sería la madre que lo parió, padre y madre genéticos los que lo concibieron.

Aquí han congelado un embrión y por ahora en verdad el tiempo no pasó para él. Realmente, estuvo suspendido en el tiempo. ¿Fuera del tiempo? ¿En La noche de los tiempos? (novela apasionante de Barjavel, donde se enfrían hasta los ceroºK cual fiambres a un par de bellos ejemplares de la raza humana durante millones de años mas o menos. Y se despiertan un poco mareados. Repasen los criterios usados para seleccionar a esos dos como los mejores candidatos posibles a sobrevivir y refundar la raza humana).

¿O no pasó el tiempo porque no existía? Mala pregunta, sí que existía, quizás no como persona con su cerebrito, pero el embrión estaba, y sus hermanitos fuera del freezer en dos días pasaron a ser comida para peces.

El quid es, ¿a que velocidad se envejece estando congelado? ¿a cero time/time? Muy fuerte...Y luego, ¿qué podemos congelar? Embriones de 8 células parece que sí...¿de 256 células? ¿fetitos? ¿bebés? ¿viejos cinco días antes de morir de cáncer? ¿a Stephen Hawking a los 25 años de edad?

Ooootro tema: para el Papa en Roma, la persona nace con la concepción. Para la astrología nace cuando se separa de la madre. Los astrólogos no van a tener problema para manejar este caso (malditos farsantes, la suerte los acompaña). Pobre Papa, cada vez tiene que manejar más bolas en el aire, y el piso se le mueve y se le mueve.

domingo, noviembre 05, 2006

Una gota en el océano

Foto: Irma Montiel
Por ciertas razones estos años me ha tocado leer los diarios sin parar y ya estoy harto de las noticias. Pero entre días y días de prosa para hacer chorizos, hubo una nota que me emocionó.
Una gota en el océano...un link:

Eulogia Tapia, corazón de copla.



"Yo soy hija de las nubes, pariente del aguacero", dijo Eulogia como presentación.

sábado, noviembre 04, 2006

Sergio Pitol. El viaje

El viajeEsta breve novela cuenta el viaje de un escritor mexicano a la Unión Soviética en los días de la perestroika. Es un viaje profesional, donde se habla de literatura y escritores; además recuerda viajes anteriores. E intercala episodios de la vida literaria rusa. No es una novela de trama; es la crónica de 10 días turbulentos y algo más.

La prosa es muy amena. No tiene ni rastros de la pesadez que contamina no pocas páginas de el Tríptico. Y aparecen embriones de lo que serán personajes de Domando la divina garza. Para aquellos que hayan leído esa novela es un plus satisfactorio atisbar el nacimiento de la historia o reencontrarse con los protagonistas.
Además -y no menos importante- el drama soviético aparece en estiletazos conmovedores. Por lo menos para mí, que soy ferviente admirador de Solyenitsin, y convencido de los males de las dictaduras y las burocracias.

En resumen, corto pero recomendable.