miércoles, junio 28, 2006

Episodios de la vida conyugal

Viendo una película, Flores rotas.

Escena con Bill Murray (cincuentón), Sharon Stone (cuarentona), y la hija de ella (15 años) que se pasea semidesnuda en actitud de "Come on, fuck me now".

Murray: "¿cómo te llamas?"
La chica: "Dolores"
Murray (a Sharon Stone): "Obvio"
Stone (exluyendo a la hija): "Obvio"
La chica (irritada): "¿Por qué obvio? ¿De qué hablan?"
Los veteranos cruzan miradas de comprensión y no le contestan.

En casa, mi mujer: "¿Por qué obvio?, ¿qué pasó?"
Yo: "No sé".

Pedro Zarraluki. Hotel Astoria

Historia donde los hechos se precipitan desde la página primera; empezando por la suicida que vuela y con gran puntería desnuca con su vientre a un consejero de estado que por puro azar se tomó 5 segundos para encender un habano fatal al salir del hotel Astoria.
Y aparecen los personajes de similar manera, sin preámbulos ni explicaciones. "A ver de que se trata" dice el lector; pero la intriga se devela en dos capítulos, luego sigue un relato lineal de lo que acontece. Con un gran ausente, el suspenso.
Los personajes no se levantan de los negros renglones, no toman vuelo ni carnadura. Tampoco tienen atractivo; son grises, opacos y deslucidos. Poco puede importarnos entonces su suerte.
Finalmente termina la historia, de lo más vulgar.
Quizás quiso el autor mostrar una época sucia con un relato del mismo color; pero entiendo que se trata de una novela mediocre, con demasiadas faltas.
Se lee fácil, eso sí.

martes, junio 13, 2006

Correcto gesto de Antonio Carrizo

Gracias Toni, por el generoso recuerdo.




32. Dios es más generoso que los hombres y los medirá con otra medida.

domingo, junio 04, 2006

César Aira. El mago.

Novela muy corta. Se relata de cerca un momento crítico en la vida de un señor capaz de hacer magia verdadera, que se ha ganado la vida como mago profesional, usurpando el puesto de esos esforzados profesionales.
Pero se tarda más en contar la novela que leerla.
La prosa es la de otros libros de Aira (como Embalse) mas o menos aburridos; escritura correcta pero enfocada sobre lo prosaico, lo trivial y lo común.
Después de empujar unas 100 páginas, Aira tiene que terminar, y antes de acabar ensaya una metáfora sobre el oficio del escritor. Y punto final.

Y cerramos el libro con la sensación de haber sido engañados; de haber "consumido" un "producto" impasable. Que con un par de ideas y un poco de oficio César Aira ha cumplido con la parte del contrato que le correspondía y la editorial no puede negarse a pagar: ya tiene 100 páginas de palabras encadenadas con la firma deseada. Esto lo invento, no sé si será así. O bien que a César Aira le importa un pito el prestigio logrado. O que necesita pagar sus vicios, bajo la amenaza de muerte de los quinieleros, los cafishos, o el señor de la renta. Jaajajaja, perdón César. No hay derecho a escribir esto solo porque no me gustó tu libro. Pero no os preocupéis, pocos leen estas líneas, y bien saben que representan apenas a su autor.


Resumen facilista: la vida es breve, no lean El mago.