martes, abril 25, 2006

Joseph Conrad. El negro del Narciso

En esta novela no muy larga se relata apenas un viaje del velero "Narciso" (de regreso al hogar). Desde que los tripulantes embarcan -incluyendo varios recién reclutados, entre ellos James Wait, poderoso hombre de color- hasta que se dispersan en tierra firme.

Casi toda la tripulación tiene lugar en el relato. Además sufren una durísima tormenta que por poco no los arruina. Y el negro -quizás enfermo- genera una situación inédita entre los hombres, que se dividen entre quienes lo creen agonizar (y lo consienten malamente) y los demás. Uno de los marineros es un bribón redomado (nótese el vocabulario mío, je). Y los oficiales -como suele narrarlo Conrad- son de lo mejorcito; siempre el capitán es el mejor (Lord Jim es la novela de una anomalía temporaria, que llena 200 páginas de explicaciones). Conrad ha bebido la leche de la bondad humana, y postula un mundo donde prevalece el bien.

Buena novela, se lee con interés y suspenso.
Todo parece ser estrictamente real, quiero decir que no hay que suspender la incredulidad; nada de lo narrado "solo pasa en los libros". En algunas partes y en el final Conrad relata en primera persona, como si hubiese estado allí. Es un eficaz y bien usado recurso, sea dicho al pasar.

¿De qué se trata? De una viaje puntual y una puntual tripulación. Peripecias y personajes. Peripecias marinas y hombres de mar. Tan buenos y malos como los vecinos que vemos todos los santos días.
Más fácil: parecido a Tifón.

miércoles, abril 19, 2006

Stanislaw Lem 1921-2006. Solaris

Novela corta. De 1961.
Solaris es un planeta adonde llega el protagonista -y relator- para unirse a los tres exploradores que cuidan la estación espacial. Pero uno se ha suicidado. Y los dos restantes están trastornados.
En seguida se explica por que: aparece la novia muerta del recién venido. Y los demás -hasta el muerto- tienen su propio visitante.
Toda la novela está llena de jerga sf de la peor, la que amontona palabras técnicas sin sentido.
Al comienzo se especula con trastornos psicológicos, pero por la mitad queda claro que los visitantes son generados por Solaris (todo el planeta conforma una entidad), que lee de sus mentes y a fuerza de neutrinos genera esas personas de carne y hueso.
Hay especulación filosófica y metafísica. Mucha.
Termina cuando mandan el informe a la Tierra y esperan el rescate.

Es una buena novela, donde el nudo son los sentimientos entre el humano y el fantasma; que después se da cuenta que no es quien es, sino una invención (e intenta matarse pero su cuerpo se regenera). Y hay un final que no adelanto (siempre es mejor que haya desenlace). Los personajes están muy bien logrados (todos). Son verídicos y nos llegan sus emociones.

Renglón aparte para la traducción: excelente. Matilde Horne es uno de los traductores. La editorial es Minotauro que tiene -tuvo mejor dicho- excelentísimas traducciones.

martes, abril 18, 2006

Michel Houellebecq. Posibilidad de una isla

En esta entrevista de 2001, dice "soy mejor que los otros en las escenas de sexo." En esta novela no se nota, frío muy frío. O será la españolísima traducción, pero ni entibia.

Esta novela tiene dos planos, que no se cortan ni se intersecan ni se rozan. En uno de ellos el protagonista -que relata- hace de superado enfant terrible, y genera la mayor parte del libro con desabridas escenas de sexo, con incorrección política y supuesta profundidad (que no veo que pase de rascar un poco los periódicos). Ingenio y cinismo no implican inteligencia. Entretenimiento sí; se deja leer de un tirón. En cuanto a la trama no es mas que un relato lineal con un par de muertes (más también).
En la segunda parte -que se intercala en el relato de la primera- de la nada hace aparición una distopía, y se rellenan páginas con veladas descripciones. Y poco claro queda el estado de las cosas.
Me doy cuenta que la ciencia ficción del final para el autor corresponde a la evolución inevitable de la sociedad como se la describe al inicio. Pero no me convenció. Le faltan fundamentos. Y le falta mucha vida al relato.

lunes, abril 17, 2006

El desayuno de los campeones. Kurt Vonnegut

Vonnegut es inconfundible. Después de La Pianola (su primer libro), sus "novelas" ya no son tales. Son abigarrados recipientes, donde cualquier cosa puede suceder, o mejor dicho, donde se reflejan los innumerables destellos que salen de la bola de cristal que es el universo de Vonnegut.

Aquí, con toda virulencia, se despliegan dos cuestiones, una y otra vez. ¿Qué es la realidad? ¿Hay algún sentido en algo?

Como lo planteó Cervantes: ¿yelmo o bacía? Eso en cuanto a la realidad.

Pero esta novela corroe cualquier seguridad sobre el objeto que pueda tener nuestra vida aquí; no podremos ya asegurar nada: ni que tenemos una finalidad, ni que poseemos albedrío, ni siquiera que somos algo más que chapuzas azarosas.

Y sobre el final hasta la novela pierde ritmo, rumbo y se desvanece entre sucesos sin plan ni discurso. No hay modo de ordenar la realidad, las cosas pasan y pasan.

El gran Kilgore Trout tiene su participación y se reseñan varios de sus cuentos. Tiene cinco párrafos Rabo Karabekian (de Barbazul). Y algun personaje más pasa por ahí.

Bueno, pero al grano, ¿se puede leer este libro? Si no te gustó Vonnegut, no insistas. Si no lo conoces, hazlo. Si una vez te gustó Vonnegut, no hay nada que decir, ya lo habrás leído todo.

sábado, abril 15, 2006

jueves, abril 13, 2006

J. P. Donleavy. Un hombre singular

Novela de 1963, editada por Sudamericana en Buenos Aires en 1977, que dice en la contratapa:
"...una novela fundamental de un novelista superdotado." (Chicago Tribune)
"...irreverente, desmedido, su lectura es un placer absoluto." (The New York Times)
"...es una historia de amor, un melodrama, una novela policial sin solucion, una soap opera y una novela excelente..." (The New Yorker)
J.P. Donleavy

Bueno bueno, lamento disentir. Es una novela con tanto misterio que se puede decir que carece de trama ¡y son 380 páginas!

Hay un protagonista de misteriosa vida y designios inexcrutables. Que se enamora de una de sus secretarias -la encantadora Sally (Dizzy Darling) Tomson- mientras le hace el amor a su ex mujer, a su otra secretaria y a su negra cocinera.
La novela es original y la prosa no es de bestseller. Es otra cosa. No está mal. Pero en conjunto la novela no vale; ser original no es un mérito.

Cabe destacar algunos diálogos, y cierta tensión erótica que sabe crear el autor. Y la belleza de las novias de George Smith también.