sábado, febrero 18, 2006

Eduardo Belgrano Rawson

Eduardo Belgrano RawsonEstilo. Se dice de lo distintivo que hay en el modo de expresarse. También se asimila a lo elegante, claro y limpio. Ambas acepciones le caben de lleno a la escritura de Belgrano Rawson.

En 30 años EGB ha escrito muchas páginas, todas inconfundibles. Las distingue un estilo único (doyme cuenta que me repito, no lo puedo evitar) hecho de sencillez, elegancia, encanto y humor. Es deslumbrante. Tratando de destriparlo apenas puedo decir no tiene la pedantería ni el tono gritón de los porteños, sino que es bien paisano (y argentino).
Eduardo es nacido en San Luis de la Punta de los Venados, patricia y antigua ciudad del virreinato, donde vivió hasta los 18 años. Se nota su conocimiento de primera mano de la vida rural y pueblera.
Fue guionista de las revistas D’artagnan, El Tony, Intervalo, Fantasía. Como me gustaría ver esos episodios.
Su prosa está hecha de gemas, y las despacha una tras otra. Así que es un cadena interminable de placer. Como entrarle al dulce de leche a pura cucharada sopera. Cada bocado es exquisito. Solo al final del tarro podemos parar, diciendo, esto es vida.
Toda su obra está recorrida por el humor. Pero no no son chistes; es gracia, algo más sutil. Es la mirada del escritor, el color del cristal que eligió para contarnos tragedias, romances, aventuras.
Sus personajes e historias corresponden al pasado histórico de América, anónimos y célebres. Algunos examinados con lupa, otros apenas de refilón, todos profundamente humanos; cercanos, reconocibles, hijos del vecino.
EGB no es el relator omnisciente, pero sí es el director de la escuela: sabe todos los sobrenombres de sus alumnos, de donde vienen y quienes son. Los trata con cariño de maestro, de esos maestros cancheros que saben usar las malas palabras. Y tiene miles de alumnos. Así como personajes tienen estas novelas. Quizás quien todo lo ignore de América Latina no pueda disfrutarlas como se debe; mala suerte, eso pasa, hay obras que tienen prerrequisitos.

1.- No se turbe vuestro corazón (1974). La más cómica. No la lea mientras su jefe da un discurso porque las carcajadas le van a costar el empleo.
2.- El náufrago de las estrellas (1979). La más melancólica.
3.- Fuegia (1991). La más violenta.
4.- Noticias secretas de América (1998). La mejor. Aunque no es una novela. No tiene género.
5.- Setembrada (2001). La más romántica. También la más corta.
6.- Rosa de Miami (2005). La más actual (1954-2004).


Por entonces, media Habana se proponía largarse, así fuera navegando sobre la puerta de la cocina. En los parque proliferaban los astilleros y cualquier cagaclavos se dedicaba a cultivar el arte naval.

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