viernes, enero 06, 2006

Connie Willis

Hace ya unos cinco años me enamoré -literariamente hablando- de Connie Willis.
Fue cuando leí Oveja mansa, creo que por recomendación de Cyberdark. Me gustaría linkear al sesudo comentario que subí en su momento...pero esos bits son polvo y ceniza.
Decía algo así como "una novela esencialmente amena, liviana en su trato, en las pequeñìsimas tragedias que lleva la trama, pero no por ello falta de importancia", y algo más.
Cada tanto vuelvo a leer este libro. Es muy fácil, muy divertido y muy sabio. Tiene ironía nada leve, mas bien es ácido y corrosivo. Digamos que la humanidad no queda muy bien parada, así que optimistas inveterados, abstenerse a riesgo de sufrir un disgusto. Se lee en un santiamén y deja tela para cortar, y mucha materia de reflexión. Entre otras cuestiones castiga con enorme acierto a la burocracia (en este caso universitaria).

Luego leí El libro del día del juicio final que admite ser calificada así: una gran novela. Cuyo género es la ciencia ficción, pero no pasa por el género su calidad. Maneja con maestría el suspenso, los personajes, la trama. En fin, una historia emocionante. Y que no ahorra muertos. Son además muchas páginas muy bien llevadas (respeto más a los autores de largo aliento, siento que es más meritorio un esfuerzo largo que uno corto...). También caen bajo la pluma de Willis la estupidez y la soberbia.
Hay un viaje en el tiempo, hay epidemias, cuarentenas. Hay señores mayores, niños. Profesores, decanos, estudiantes. Muertos, muchos muertos. Hay curas, misas, iglesias. Hay una heroína, extraviada en el tiempo. Y queda definitivamente perdida. Pero entonces...

Luego y con gran esfuerzo de tiempo y dinero pude comprar Por no mencionar al perro; acá no hubo tanta suerte. La trama es demasiado intricada; típicamente se abusa del viaje en el tiempo que modifica el pasado que impacta en el presente que entonces impacta en el viaje hacia el futuro, y así...creo que al final la madeja queda bien desenvuelta, pero el lector está más fatigado que interesado en la precisión de la solución. Como esas novelas de Agatha Christie, donde se enreda demasiado la trama, y los inocentes pasan a culpables, luego a inocentes, vuelven a ser culpables, ad nauseam. Además Ned Henry no es muy simpático, ni su esfuerzo por encontrar al tocón del pájaro del obispo muy razonable. Y tiene escaso humor para demasiadas páginas.
Aquí la opinión de Palimp.
El título corresponde al subtítulo de "Tres hombres en un bote", de Jerome K. Jerome, que recomiendo calurosamente.

Me gustaría leer Tránsito que quizás llegue algun día a este hemisferio tan estrellado.

5 comentarios:

  1. Pues ya somos dos enamorados de la Willis. 'Oveja Mansa' me gustó mucho pero más -como ya sabes- 'Por no mencionar al perro'. En Oveja Mansa se 'parodia' -por decirlo de alguna manera- los cuentos de hadas y en 'Por no...' las novelas de detectives.
    Cuidado con Tránsito; a mí me gustó (y mucho)...

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  2. ¿Te interesan versiones electrónicas?

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  3. ¿versiones electronicas? pues sí.

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  4. Pues déjame un correo electrónico donde pueda enviarte 'Tránsito' -o lo que pidas, que tengo bastante-.
    La foto nueva favorece bastante a la Willis.
    Un abrazo.

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