miércoles, enero 25, 2006

La vida está en otra parte, Milan Kundera

Milan KunderaMilan Kundera alcanzó cierto prestigio en el mundo de las letras, y a medida que publicaba novelas cada vez peores fue alcanzando un unánime desprestigio.
La vida está en otra parte, es su segunda novela y se parece bastante al resto de su obra. Leí una reedición del 2000. Ya se sabe, cuando un autor vende por su propio nombre, las editoriales no le hacen asco a nada que haya escrito. De todas maneras no es tan mala como, por ejemplo, La ignorancia.
Leo en la contratapa que en 1973 obtuvo el Premio Médicis a la mejor novela extranjera publicada en Francia.

Se trata de la vida de un aspirante a poeta, de un revolucionario de escritorio, de un tonto, de un miserable. Así que no hay nada bello en el protagonista. Además se retrata una época donde la inteligencia parece retirarse, y la brutalidad prevalece: época de gobiernos de facto y discursos que renuncian a la razón -ideología, le dicen.

Entonces, menos un capítulo de ensoñaciones totalmente descartable, durante el relato asistimos al crecimiento de el poeta. Primero a la vida de la mamá, luego a la suya. De fondo, los cambios políticos en Checoeslovaquia. Sobre el final hay un poco de suspenso cuando el poeta denuncia miserablemente al hermano de la novia. Y una buena vuelta de tuerca sobre la verdad del caso. Pero el final no es abierto ni cerrado, simplemente Kundera termina como puede la historia, y deja un sabor a trunco en la boca.

En cuanto a la prosa, se trata del correcto castellano global de Seix Barral.
Creo que puede gustarles a los que compartan el ciento por ciento de la visión política que se postula. Perdón, cambio de idea. A los que no compartan la visión política no podrá gustarles esta novela; al resto, si les gusta Kundera pueden animarse, yo no la recomiendo.

sábado, enero 14, 2006

Roberto Fontanarrosa

De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro.


Roberto FontanarrosaPobre Fontanarrosa, está medio enfermo.
Dibujó y escribió con regularidad, así que a los 60 años ya tiene una obra importante atrás. Las historietas de Inodoro Pereyra y Boogie el aceitoso merecen un lugar en cualquier biblioteca que aspire a guardar las mejores obras del siglo XX. También es colaborador creativo de Les Luthiers, y con todo acierto.

El mundo ha vivido equivocadoSus últimos libros son bastante parecidos entre sí, todos en el registro coloquial de la ciudad, pero en los 80 publicó un libro excepcional: El mundo ha vivido equivocado.
28 cuentos cómicos, en varios estilos, con humor inteligente, simple, irónico, costumbrista, paródico. Este libro aporta mucho más que un rato de gracia. Baste decir que casi 10 cuentos son obras maestras. ¡Un tercio! Extraordinario.
Y en 20 años noto que mis preferidos han cambiado; antes pensaba que insuperable era El mundo ha vivido equivocado, y ahora prefiero los que no son tan hablados, como Estudios etológicos del profesor Erwin Haselblad, o La carga de Membrillares.
Y Sueño de barrio...genial. 20 páginas que sobraron para hacer una obra de teatro.
Algunos cuentos son parodias, como El extraño caso de Lady Elwood y también Revelaciones sobre un antiguo pleito; que es el relato de un campesino colombiano sobre la verdad de la carrera entre la liebre y la tortuga. Años después, leyendo Crónica de una muerte anunciada, pensé que estaba de nuevo con el libro de Fontanarrosa entre manos.
Algunos se basan en la fantasía, el disparate: La más terrible de las aves de rapiña: el pingüino.
Otros son anécdotas de café.

Citar, mala costumbre. Fuera de su contexto, que mentira toda cita. Citar, que tentación.

Laborde se retrasa temeroso. Señala la nutria.
-¿No hace nada ese animal? -lo oigo preguntar.
-¿Esta nutria? -casi se burla Ochoa.- En los 40 años que la tengo nunca ha tocado a nadie.
-¿40 años? -pregunto.- ¿Cuánto viven estos animales?
-Unos 20 años. Pero así embalsamadas duran como 200.
Ahora sí, noto la sospechosa inmovilidad del animal.

La información, Martin Amis.

Martin AmisNovela larga, minuciosa. Contemporánea.
Sin ahorro, Amis describe, profundiza, detalla y se extiende en la desgracia de un fracasado escritor que envidia y odia a su viejo amigo que logra el éxito en todos los aspectos empezando por el literario.
Todo el relato parece ajustado a la única verdad, la realidad. Se describen muchos personajes, todos verosímiles, ninguno atrayente. Menos atrae el protagonista, ni tampoco atraen las vicisitudes de su decadencia.
La trama tiene muchas historias, y un nudo principal que tarda 500 páginas en resolverse, pero de la manera más vacía posible.
Y basta ya, no es una mala novela, pero las hay mejores por todos lados.

viernes, enero 06, 2006

Connie Willis

Hace ya unos cinco años me enamoré -literariamente hablando- de Connie Willis.
Fue cuando leí Oveja mansa, creo que por recomendación de Cyberdark. Me gustaría linkear al sesudo comentario que subí en su momento...pero esos bits son polvo y ceniza.
Decía algo así como "una novela esencialmente amena, liviana en su trato, en las pequeñìsimas tragedias que lleva la trama, pero no por ello falta de importancia", y algo más.
Cada tanto vuelvo a leer este libro. Es muy fácil, muy divertido y muy sabio. Tiene ironía nada leve, mas bien es ácido y corrosivo. Digamos que la humanidad no queda muy bien parada, así que optimistas inveterados, abstenerse a riesgo de sufrir un disgusto. Se lee en un santiamén y deja tela para cortar, y mucha materia de reflexión. Entre otras cuestiones castiga con enorme acierto a la burocracia (en este caso universitaria).

Luego leí El libro del día del juicio final que admite ser calificada así: una gran novela. Cuyo género es la ciencia ficción, pero no pasa por el género su calidad. Maneja con maestría el suspenso, los personajes, la trama. En fin, una historia emocionante. Y que no ahorra muertos. Son además muchas páginas muy bien llevadas (respeto más a los autores de largo aliento, siento que es más meritorio un esfuerzo largo que uno corto...). También caen bajo la pluma de Willis la estupidez y la soberbia.
Hay un viaje en el tiempo, hay epidemias, cuarentenas. Hay señores mayores, niños. Profesores, decanos, estudiantes. Muertos, muchos muertos. Hay curas, misas, iglesias. Hay una heroína, extraviada en el tiempo. Y queda definitivamente perdida. Pero entonces...

Luego y con gran esfuerzo de tiempo y dinero pude comprar Por no mencionar al perro; acá no hubo tanta suerte. La trama es demasiado intricada; típicamente se abusa del viaje en el tiempo que modifica el pasado que impacta en el presente que entonces impacta en el viaje hacia el futuro, y así...creo que al final la madeja queda bien desenvuelta, pero el lector está más fatigado que interesado en la precisión de la solución. Como esas novelas de Agatha Christie, donde se enreda demasiado la trama, y los inocentes pasan a culpables, luego a inocentes, vuelven a ser culpables, ad nauseam. Además Ned Henry no es muy simpático, ni su esfuerzo por encontrar al tocón del pájaro del obispo muy razonable. Y tiene escaso humor para demasiadas páginas.
Aquí la opinión de Palimp.
El título corresponde al subtítulo de "Tres hombres en un bote", de Jerome K. Jerome, que recomiendo calurosamente.

Me gustaría leer Tránsito que quizás llegue algun día a este hemisferio tan estrellado.