jueves, diciembre 15, 2005

Pedro Zarraluki, La historia del silencio.

Tengo mucho respeto por el Premio Herralde de Novela, porque lo ganó Roberto Bolaño en 1998, por Los detectives salvajes. Aunque en general pienso pestes de los premios españoles. De los premios de las editoriales españolas mejor dicho. Porque -con la salvedad ya dicha- los que he leído no parecían merecer ni una palmadita en la espalda, más bien tremendos ladrillos, artefactos de factoría, huyamos de ellos.
Pero bueno, siguiendo al Sr. Palimp leí una novela de lo más agradable: La historia del silencio.
Se lee con una sonrisa permanente, que asciende a risa cada tanto.
Son las peripecias de un grupo de modernísimos o posmodernísimos amigos, que llevan la vida blanda que la civilización ha sabido hacerse. Hay un relator, que sería el protagonista, luego su novia (que no es novia sino una relación de las del siglo XXI), y amigos que a su vez son parejas entre sí.
Hay muchas infidelidades, mucha liberalidad, mucha franqueza. Los personajes están bien retratados, y los cruces de las historias mejor llevados. La personalidad del relator se lleva las palmas; es un quedado de esos que se comprenden perfectamente a si mismos, sus problemas, sus soluciones, y ahí se quedan, contemplando la calle correr, las palomas que vuelan.
El estilo es coloquial, la prosa fluye con gran naturalidad, la trama también, en todos los capítulos pasa algo interesante, tiene nudo y desenlace, que no es ningún disparate (como suele pasar).
En resumen, una novela muy fácil de leer, muy agradable, más que bien escrita, que atrapa el interés del lector hasta el final sin desentonar en ningún momento.

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