domingo, noviembre 27, 2005

Lázaro Covadlo. La Casa de Patrick Childers

Bueno, he logrado darle fin a esta novela, cada vez más fastidiado porque ha sido perder el tiempo. Tanto que dos días después -ahora- al ponerme a escribir el comentario ¡no me acordaba del nombre!
Sin generalizar sobre la obra de Covadlo (aquí un admirador), ceñido a esta novela, opino:
Los personajes son malísimamente caracterizados; bah, no existe la caracterización. Como en los peores novelas, simplemente hacen cosas. El protagonista es más falso que diente de madera.
La prosa combina el correcto aburrimiento de los nuevos y correctos novelistas argentinos, con el léxico sexual callejero de los españoles. Joder.
La trama es inexistente. Pasan cosas pero solo para completar el número de páginas que se espera de una novela. El argumento es...aburrido. Es todo relleno. Parece una telenovela, o una obra de colegial puesto a escritor. Las anécdotas suenan absurdas.

Bueno, tendría que dejar de protestar y escribir sobre el contenido, la trama, o la prosa. Pero mejor olvidarlo todo.

PD: el primer capítulo es bueno.

miércoles, noviembre 23, 2005

Cuando fuí mortal, Javier Marías

Cuando fuí mortalLo más original de este libro -en la edición que tengo- es la portada: sin marco ni recuadro es una foto en blanco y negro sin nada de texto. En la contratapa tres cuartos lo ocupan una foto del autor en blanco y negro, y abajo solo dice Alfaguara. En el lomo está la información habitual. Supongo que a fuer de despojada y despejada tan misteriosa tapa no cumplió su primera obligación: informar sobre el contenido. Y tampoco las adicionales de marketing. Y por eso no se encuentra en internet; la foto sí (es la de casi todas las tapas más tradicionales de otras ediciones).

Son muchos cuentos, pero dicen muy poco; casi nada que no sea lectura de inmediato olvido; es más, me parece que algunos cuentos ya los había leído...y olvidado.
Excepto Cuando fuí mortal que intenta y logra transmitir una intensa melancolía.

martes, noviembre 22, 2005

Ni google, ni gogool, ni gogoolplex.

Nikolai GogolNikolai Gogol es el autor de Las almas muertas, novela totalmente moderna, clásica, y recomendable. Leí la edición de Seix Barral 1971, con la traducción de María Ángeles Hernández al castellano. ¿Como habrá sido que en 30 años el castellano desapareció de las editoriales españolas reemplazado por el "español"? Pero bueno, ese tema es otra cuestión.

El protagonista es Chichikov, donde el autor no puso lo peor del género humano (porque lo desparramó entre todos los personajes) pero tampoco ninguna simpatía.
Mientras Chichikov hace su negociado, trata con gran cantidad de personajes, todos caracteres preciosamente descriptos (cercanos a la caricatura también).
Es una novela de caracteres, y de época. Los funcionarios, los nobles, los estudiantes, y los siervos, todos naturalmente llevan sus vidas adelante. ¿Se beberá tanto en Rusia como parece por esta y tantas novelas?
Chichikov es despreciable y aburrido. Todos los demás son entretenidos. Mucho. No tiene desperdicio la descripción de la carrera de funcionario. 150 años después seguimos en lo mismo. ¿Y los progresistas que viven en la nube? Impecable. Y así con cada uno, todos pasan por la lupa impiadosa de Gogol.
Esta edición tiene los fragmentos no quemados de lo que hubiese sido la segunda parte, y algunas cartas y textos del autor sobre la novela. Interesantes y reveladores sobre lo que quiso hacer Gogol.

lunes, noviembre 21, 2005

Policiales

Cada tanto aparece algun parásito lamiendo las medias del presidente o del ministro diciendo que ahora el Correo Argentino da ganancias; yo quisiera saber si incluye los dos DVD que compré en Amazon y que se robaron con toda impunidad, o si esos ingresos están en la contabilidad paralela.
Y ya que estamos les pido que dejen de abrir las encomiendas que vienen de afuera. Bah, que les pido, si son impermeables a la honestidad.

domingo, noviembre 20, 2005

"lo conocí naranjo"

La semana pasada esperando el colectivo oí a un señor que hablando con otro, dijo lo conocí naranjo. Fue la primera vez que oigo esa expresión que sin embargo conozco desde hace 20 años y sé que quiere decir y como se originó (aunque quizás no verdaderamente, quizás solo una versión). Lo aprendí en Aires nuevos en Buenos Aires de Susana López de Gomara, autora de la que no sé nada, y en internet encuentro que también escribió Las lunas de Juan Luna -libro que Marcela leyó (y para nuestre suerte dejó su opinión favorable); nótese que los dos títulos repiten un juego de palabras.

De Aires nuevos en Buenos Aires recuerdo casi todo, así que debe ser una gran novela. En el segundo o primer año del secundario fue libro de lectura obligatoria en la clase de Literatura (o Lengua, o como sea que se llamase). La profesora era Abate. Y en los años siguientes lo leí muchas veces más.
Se trata de las aventuras de unos mellizos de 12 años durante la primera invasión inglesa. Entre sucesos históricos se cruzan ellos en la búsqueda de un tesoro. Es una novela de aventuras con buenos, malos, algunos mas o menos, y un final de lo más feliz. Y un capítulo final con mucho sentimiento.

Relacionado con las lecturas infantiles y con la Colección Robin Hood de Editorial Acme, este es un texto sobre un tema remanidísimo, pero por lo general agarrado para el lado de los kinotos, y aquí forma en realista y sensata:"¿Por qué no lee mi nene?"

miércoles, noviembre 16, 2005

Liliana Bodoc. La saga de los confines

Liliana Bodoc
La saga de los confines es exactamente lo que sugiere su título. Una trilogía de muchas páginas donde se describe sin interrupción una especie más de Orbis Tertius. Digo uno más porque ¿cuantas sagas y universos ha creado la literatura? Un montón. Ya es un género.

El problema de esta obra es su género. A esta altura de mi vida ya no puedo sumergirme con entusiasmo en un mundo nuevo; más bien estoy tratando de entender este donde vivo todos los días. Entonces aprender toda una mitología, una botánica, una zoología, varias sociedades y cientos de nombres propios es demasiado. Y además sin respiro porque casi nunca deja la autora de informarnos copiosamente. Hay un capítulo que es la excepción que confirma la regla: el del nacimiento del hijo de Acila, y -valga el juego de palabras- es excepcional: lo mejor del libro.
En resumen, para adolescentes.

Pero Bodoc escribe muy bien, en un castellano castizo de muy buen sabor (aunque se proponga darle sabor indigenista con multitud de detalles que parecen artefactos mal puestos) . Y también maneja el ritmo y resuelve con maestría las dificultades de combinar en un relato episodios detallados dentro de cronologías extensas. Y tiene imaginación.

Entonces, ojalá la próxima novela de Liliana Bodoc -que es mendocina y se ve libre de la insoportable afectación de los porteños (incluyendo a este que escribe)- se trate de otros temas. Voy a leerla.