domingo, julio 17, 2005

Bar del infierno, Alejandro Dolina

Compré Bar del infierno, sin grandes esperanzas de sumar una joya, con módicas ilusiones de encontrar alguna perla en sus 200 páginas.
No me llevé ninguna sorpresa. El libro es exactamente lo previsto, y se integra con facilidad en la obra dolineana. Pero a esta altura ya hemos leído a Chesterton, a Kafka, a Borges, y también al mismo Dolina; ¿cuantas paradojas pueden meterse en 200 páginas? Muchos ingenios sin duda. ¿Y cuanto entusiasmo pueden despertar cuando se entregan como chorizos, atados uno tras otro, sin respiro? Poco.
Las mejores páginas son las mas cercanas, donde hay sucesos con verduleros. Porque las andanzas metafísicas de un general chino son interesantes, pero en este libro no hay un general chino, hay setenta...

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