lunes, abril 25, 2005

Coetzee, segunda impresión.


Después de terminar Esperando a los bárbaros, me conseguí Vida y época de Michael K.
Bueno, es otra cosa. La primera parte -más de dos tercios del libro- es directamente aburrida. La segunda es mejor. Pero en general no me gustó. El protagonista es un antihéroe desagradable, con cero carisma. La trama no es muy creíble, y los discursos solo eso, un poco de cháchara. ¿Qué más? Que la guerra tiene cosas feísimas, de acuerdo pero ya es sabido.
¿Y entonces qué? Que no es cuestión de abalanzarse sobre cualquier cosa de John Maxwell Coetzee, que es para considerar pero con criterio. Si pudiese elegir, escogería Foe, o Elizabeth Costello. Aquí cinco líneas sobre doce obras suyas.

sábado, abril 23, 2005

Inhallables o inaccesibles

Los libros que un servidor está buscando y no consigue admiten dos adjetivos: inhallables, inaccesibles.
Pero en realidad, lo de inaccesible no es cierto; pues ¿no tenemos acaso 154 pesos para pagar por Grandes esperanzas, perfectamente disponible en la Cúspide de la calle Florida? Y, sí. Es por vergüenza o por pudor, o por tacañería, que en verdad no lo compramos, o porque hace cuatro años vimos al pasar una edición de bolsillo a 5 pesos que no supimos comprar, y ahora...y ahora...y me calenté, voy para allá y ya lo compro, con cara de piedra, que hasta a los vendedores pasan calor con esos precios.
O por ejemplo: Tránsito de Connie Willis, claro que en este país del extremo sur no está, ¿pero acaso no lo puedo comprar por Internet, pedir el envío desde el primer mundo? Sí señor, serán en total unos 100 dólares, ¿acaso no los tengo? ¿a quién le importa de que me privo? Es asunto mío, si pago el alquiler o 200 páginas de papel y tinta.

Otra cosa son los inhallables, y estos -ahora- no tienen precio. Pagaría, pero no es cuestión de valor, solo que la oferta no existe. Además sé que cuando exista la oferta tendrá el precio de una edición común, argentina o extranjera, o el precio de un usado cualquiera. No estoy buscando una primera edición ni nada irreproducible con una imprenta, con una mínima máquina de copiar.
Algunos ejemplos: La saga de Gosta Berling, Selma Lagerloff. Los dos amigos (1974), Teo y la T.V. (1974) , Las siete puertas (1975) , ¡Adelante, la isla! (1982), Sara Gallardo.

viernes, abril 15, 2005

Esperando a los bárbaros

Que hermoso título, y el contenido, mejor.
Es una novela muy inteligente, de prosa sencilla y elegante, escrita en 1980. Autor J.M. Coetzee, premio Nobel 2003.
Podría encontrarle afinidad con muchas obras, pero mientras la leía me trajo las siguientes (felices) evocaciones:
.-Kalpa imperial, Gorodischer: el imperio, ubicuo y atemporal, es exactamente el mismo.
.-La mano izquierda de la oscuridad, Le Guin: hay un duro viaje por el desierto, y sexo en las carpas.
.-Que difícil es ser Dios, Strugatski: el magistrado podría bien ser Don Rumata, ya olvidado de sus años mozos, de su origen estelar.
.-Titus Groan, Peake: la gente vive en la ciudad, y tras las murallas viven los demás.
.-La sombra del torturador, Wolfe.


La novela trata de lo siguiente: en una ciudad de las fronteras del imperio gobierna el magistrado, pero en el imperio se declara la emergencia, temiendo un ataque de los bárbaros, y el tercer Buró toma el poder. En el inicio la excursión del coronel Joll trae prisioneros (quizás pescadores, quizás nómadas, sucede que a los bárbaros nadie los conoce). Los tortura un tiempo y se retira, prometiendo volver la primavera siguiente con una expedición en regla. El magistrado levanta de las calles una mendiga, una joven bárbara mutilada y ciega. Antes de que termine el invierno la devuelve a su pueblo, y al regresar es encarcelado por la intervención militar que ha retornado en su ausencia. Se marcha la expedición a destruir la amenaza de los bárbaros, mientras el magistrado es torturado en los calabozos y en público, y luego abandonado en las calles. Desde allí ve volver los restos del ejército, el fracaso de la guerra, y la huida de la soldadesca y de los habitantes de la ciudad. Entre las ruinas, con los que quedaron, espera el invierno y a los bárbaros.
Hasta aquí la acción, narrada en forma lineal, junto con las reflexiones del magistrado.

El tema, el corazón del relato, es la supremacía de la ignorancia, la maldad, y la brutalidad, más brutal todavía porque lleva la máscara de la civilización a contraposición de unos bárbaros totalmente desconocidos.
Como en toda gran obra, hay muchas lecturas. No por frecuentado deja de impactarme el tema de la burocracia, el orden legal que da sustento a las conductas, y permite olvidar el libre albedrío con plena felicidad, sin importar que monstruosos sean los resultados. También me gustó que no se olvida que los hombres somos materia mucho más que espíritu.

Me interesó Coetzee por estas alabanzas. Gracias lector ileso.
Aquí para comprar en LSF, pero yo leí otra edición, Ediciones RIESA. No sé si será el mismo traductor. Como todos saben, el castellano y el español no son el mismo idioma.
Para hacernos una mínima idea del autor, Coetzee por Coetzee

domingo, abril 10, 2005

Nombre de perro manco

The Life Aquatic with Steve Zissou, se deja ver, pienso que lo más importante es no llegar al cine esperando otra cosa. Digamos, es para su público.
Pero, en la crítica argentina se la distinguió mucho de la película anterior de Wes Anderson, The Royal Tenenbaums, y creo son de igual nivel, mas aún, esta no tuvo un personaje tan incoherentemente tratado como el de Gene Hackman. Creo que los críticos, que tarde descubrieron que su entusiasmo era excesivo, ahora se corrigen de mala manera: en lugar de decir este film es mas o menos, como el anterior, dicen, este film es mas o menos, peor que el anterior.

Hace muchos años paseando por lo de mi amigo Luis, conocimos a un perro con una mano menos, manco. Como el que aparece en la película, que se llama Coddy. Pero el de mi amigo Luis, estaba rebautizado: Trípode.

sábado, abril 09, 2005

Cuentos envejecidos

Los mejores cuentos de suspenso, Ameghino Editora SA, traducción de Ricardo Deckard, ni son los mejores ni son de suspenso.
A casi todos se los nota viejos, y muy viejos a Hope Hodgson, Wilkie Collins, Poe. El archiconocido El pozo y el péndulo aparece nombrado La fosa y el péndulo; no era posible cambiar la tradicional traducción con peores resultados.
La inclusión de Tomás de Mattos es inexplicable.
Apollinaire, de Maupassant y Bierce salen mejor parados.
Y termina con un auténtico cuento de suspenso, que no conocía yo, del gran Jack London: La estirpe de McCoy.