sábado, agosto 14, 2004

Pinocchio, el dolor de ya no ser

Resulta que la película Pinocho de Walt Disney, en su versión en español que se encuentra en la P2P, está doblada al castellano por argentinos.
Es de 1940 la peli.
El doblaje al español, ese trabajo, en 1940 lo hacían los argentinos. Hoy ni en chiste.
En este humilde engranaje del mundo de los negocios se cifra un espejo de la decadencia argentina.
Ese cambio no es un motivo, es una consecuencia. Quiero decir: no se trata de que dejamos ir el negocio por no protegerlo, el negocio se fue a medida que otros países crecían y nosotros nos hundíamos.
Así pasó también con la industria editorial y hoy tenemos que leer a xx (todos, Faulkner por ej) entre coños, folladas, cutres (¿qué será eso?) y pasotas.
Es inevitable, nuestra economía mueve 2 pesos y la de España 2 millones.
No se trata de políticas proteccionistas ni "culturales" (mamita! los políticos "culturales" que tenemos hoy!). Se trata de la economía: son 60 años o más, de ir para atrás; ¿cómo no vamos a estar en el furgón de cola del mundo occidental?

Pinocchio, doblada

Resulta que la película Pinocho de Walt Disney, en su versión en español que se encuentra en la P2P, está doblada en castellano por argentinos, a un correcto español neutro, pero donde se cuelan inevitables acentos argentinos, y también algunos modismos.
Me encantan:
.-La imitación del tano que se hace para Gepetto.
.-El tonito de fanfa porteño que tiene Polilla.
.-Este diálogo (cuando Polilla y Pinocho están en la isla de los juegos):
Polilla -¿Te estás divirtiendo?-.
Pinocho (estas palabras hay que oírlas, no leerlas) -Y no, claro que sí-.

¿Qué es un angstum?

El angstum es un marsupial con la forma de una rata grande. La madre hace todo para salvar la cría. Vive en América, en los pantanos del sur. Se lo menciona en una novela de las tantas que poblaron la vasta biblioteca policial de Jorge Luis Borges, que no incluyó al angstum en su Manual de zoología fantástica, para no cometer un anacronismo que hubiese sido descubierto a la larga.